jueves, 19 de julio de 2012

El #132 y la derrota del PRI en Xalapa

¿Cómo comprender a los votantes jalapeños por haber roto el síndrome de Estocolmo y derrotar al PRI con holgura? Los resultados de las elecciones en Xalapa confirman un hecho conocido: la alta volatilidad de las preferencias electorales del distrito a favor del cambio, en este caso para castigar a la continuidad; pero también la estrecha relación y particular lectura que los movimientos antisitémicos hacen de los conflictos en el escenario nacional e internacional, lo que les permite romper el cerco institucional y mediático para combatir el sometimiento y la humillación.
En el estado de Veracruz, Xalapa se distingue por haber vivido ya la alternancia en la presidencia municipal y en el congreso local. Pero esta vez el ganador (PRD) gana y por mucho a un candidato que había sido edil de oposición -antes del neoalemanismo- para iniciar una carrera burocrática en ascenso… hasta los acontecimientos de principios del año en Boca del Rio. Si se toma en cuenta que tradicionalmente el estado de Veracruz ha sido un bastión del PRI, la particularidad del votante jalapeño lo distingue en todo el estado y lo coloca al lado de Oaxaca, Guerrero, Tabasco y el Distrito Federal. ¿Cuáles fueron las causas de los resultados electorales?
En el plano nacional el efecto AMLO jugó un papel destacado, cobijando a una delegación partidista débil y fragmentada y a un candidato que contó con poca cobertura mediática y menos propaganda a lo largo de toda la campaña, y esta última aplastada por la propaganda de los otros partidos, incluyendo la campaña presidencial y la de senadores. El aumento de la inflación, el desempleo y la violencia así como la militarización rampante aportaron casi todo lo demás.
En el plano local, el asesinato de Regina Orozco marcó  en gran medida la coyuntura electoral de Xalapa; sucedió casi en medio del proceso y capturó la atención de medios internacionales, sobre todo la situación de los derechos humanos en la entidad, lo que afectó la imagen oficial, principal aval de sus candidatos. El único distrito ganado por el PRD en el estado fue la capital del estado, lo que subraya el impacto del terrible acontecimiento, que muy probablemente generó un sentimiento de indignación que abonó para la aparición del movimiento juvenil #YoSoy132  en Xalapa.
Tal vez les resulte chocante a los estudiantes saber que sus manifestaciones y en general toda su crítica al sistema haya beneficiado a un partido político, dado su apartidismo, pero se puede sostener que fue un efecto colateral, no calculado, imposible de ignorar. Los aplausos, toques de bocinas, aplausos, apoyo de todo tipo que los habitantes de Jalapa les brindaron a los manifestantes tuvo un impacto en los resultados electorales; que no se pueda calcular no quiere decir que no se dé el fenómeno en la realidad social y política.
Y también es plausible inferir que la coyuntura internacional tuvo mucho que ver para la conformación de un movimiento estudiantil que contribuyó a popularizar la idea detrás del voto de castigo. La primavera árabe, los indignados en España y los Ocupa en Estados Unidos fueron fuente de inspiración, no sólo para la juventud si no para la población en general. Para los estudiantes en Xalapa habría que agregar que el movimiento estudiantil en Chile, encabezado por Camila Vallejo quien estuvo en la mira internacional por varias semanas, no debe haber sido indiferente.
Por todo lo anterior, los resultados electorales en Xalapa parecen dibujar una población urbanizada, con fuerte de presencia de sectores medios, que si bien giran alrededor de las instituciones, parecen ejercer la autonomía a la hora de votar, virtud no muy común en nuestro país.

miércoles, 11 de julio de 2012

Las lecciones del proceso electoral

Un pilar de la política liberal es el concepto de ciudadanía, ya que permite establecer de manera virtual la igualdad entre los miembros de una república aunque en la realidad es una pantalla muy útil para que siga operando la desigualdad. ¿Cuáles son los mecanismos que apuntalan esta idea? Las elecciones, los partidos políticos y la representación.
Las elecciones ofrecen una ‘realidad’ en la que, en su calidad de ciudadanos, todos los mayores de 18 años pueden votar con el argumento de que es hasta esa edad en la que se puede tener conciencia de la responsabilidad que implica ejercer derechos políticos. Lo mismo decían en el siglo XIX de las mujeres y los esclavos, los cuales por su condición social se les consideraba ayunos de conciencia y responsabilidad, aunque tuvieran mas de veinte años, trabajaran y mantuvieran una familia. En el fondo está la idea de que para ejercer derechos es necesaria una educación que permita ´humanizar´ a las clases peligrosas y que, gracias al  ascenso intelectual dejaría de ser parte de ellas, especie hoy más vigente que nunca. En el pasado sólo era digno de confianza, probo, honrado y por lo tanto elegible para decidir, aquel que demostraba su calidad intelectual, su capacidad de razonar de acuerdo a los principios del liberalismo y que fuera propietario. En nuestros días se podría pensar que hemos progresado pues el voto universal se ha implantado en buena parte de los países del mundo, pero los resultados electorales parecen ser operados por la voluntad de unos cuantos, convirtiéndose en una imposición que alimenta la creencia de que la democracia liberal es la mejor forma de gobierno, aunque casi siempre ganen los autoritarios, los fascistas y los ladrones.
El mecanismo fundamental para articular la crítica al concepto de ciudadanía radica en la conformación de la representación y en el control que los partidos y sus dirigencias ejercen sobre ella. Es a la hora de reclamar la posibilidad de ser votado que el sufragio universal muestra su rostro oscuro: sólo se puede ser elegible, en el caso mexicano, si y solo si los dueños de los partidos políticos lo admiten en sus filas. Es tal la sofisticación del mecanismo que incluso sus usuarios privilegiados están proponiendo una reforma que permita la existencia de las candidatura independientes, las cuales seguramente servirán para ocultar el hecho de que son las oligarquías políticas y sus jefes, las oligarquías económicas, las que seguirán gozando de una ciudadanía de excepción. Y si no pregúntele a los dueños de las televisoras, que vienen a completar la farsa del sufragio universal con su propia contribución para hacer prácticamente imposible que un ciudadano ajeno a los dueños del dinero pueda convertirse en un representante popular.
Este mecanismo aclara entonces el tendón de Aquiles del concepto de ciudadanía y de la democracia liberal pues su esencia tiene que ver con la igualdad, o mejor dicho con la promesa de igualdad, de todos los miembros de una república liberal. Justo cuando se instala la competencia electoral en México resulta más evidente este artilugio ideológico para crear una realidad virtual, un velo que oculte con ‘elegancia’ cínica que la igualdad política es una quimera. Que las elecciones están para confirmar la elección de un candidato previamente autorizado por los grupos de poder, nacionales o extranjeros. Las lecciones del proceso electoral están a la vista de todos ¿De qué otro modo podría interpretarse la enorme frustración de millones de votantes en nuestro país después del 1º del julio?

jueves, 28 de junio de 2012

Perlas electorales: Peña Nieto y el nuevo (viejísimo) rostro del PRI (censurado)


A menos de una semana de las elecciones presidenciales en México y en este periplo que ha procurado identificar el eje de las campañas electorales encarnadas en sus candidatos, solo falta enfocarnos en el candidato del PRI y mostrar sus miserias, inocultables, a pesar de la que probablemente sea la operación mediática más sofisticada y más cara de la historia política del país.
La idea rectora de la campaña priísta resulta grotesca: Peña representa el cambio necesario, el nuevo rostro de la política nacional. Algunos incluso han elaborado la especie de que el PRI llega por primera vez al poder en sana competencia y en un contexto democrático, lo cual conduce a pensar que sólo un nuevo instituto político, ajeno a su larga tradición autoritaria, respetuoso de la normatividad electoral y sin el apoyo del presidente en turno, podría lograrlo.
Comparado con lo anterior, los tropiezos de Peña Nieto -que iniciaron a cobrar notoriedad en la Feria de Guadalajara, cuando quedó al descubierto su torpeza para improvisar y que tomaron fuerza en el encuentro con estudiantes de la Ibero, donde reveló su verdadero rostro, más cercano al estilo de Díaz Ordaz que al de a un galán de telenovela- son sólo consecuencia de su (de)formación política y de la ineptitud de sus asesores de campaña.
Vender la idea de que el PRI ha cambiado para satisfacer la demanda de una sociedad democrática, para ponerse a tono con los nuevos tiempos, no puede lograrse más que a través de la imposición monumental, al viejo estilo, echando mano de toda su experiencia para justificar el fraude patriótico, como lo hizo en 1988. En ella radica la doble cara de Peña Nieto, su contradicción fundamental.
Para enfrentar semejante contradicción Peña Nieto no tiene empacho en declarar que “… son los otros (partidos) los que no han cambiado... mientras el PRI formó nuevos cuadros, jóvenes modernos…” manteniéndose fiel a la promoción del nuevo rostro del partido. Sin embargo, cuesta trabajo encontrar cuadros jóvenes en las listas de candidatos a senadores y diputados y es evidente la presencia de la vieja guardia.
Dice Roger Bartra que el PRI no puede regresar al pasado porque nunca salió de él. Después de tres meses de campaña la frase cobra sentido al observar en videos compra de voto, acarreo, golpizas a opositores, bodegas repletas de ‘propaganda’ y detenciones arbitrarias de jóvenes del #132. Anclado en el pasado, el partido de la revolución sólo puede ofrecer un nuevo rostro en el discurso, amplificado hasta la náusea por los medios de comunicación, pero nada más, pues incluso las ideas centrales del ideario político de Peña Nieto abrevan de la más rancia tradición autoritaria.
Su propuesta de reformas políticas apunta a centralizar el poder en manos del presidente, manteniendo el control del Congreso vía reducción de los diputados de representación proporcional y legalizando la reelección, ya que ésta funciona de facto. Pero además le molesta que el Congreso tenga que ratificar a miembros del gabinete del ejecutivo: “… la Constitución le otorga (al presidente) la facultad de designar a su equipo directamente. Más vale que se le permita designar a quienes deberán cumplir con las expectativas” Su idea de eficacia gubernamental, en caso de concretarse, regresaría el sistema político a los años setenta, cuando surgió el sistema de representación plurinominal, y rompería con la tendencia a acotar los poderes del ejecutivo federal, inaugurada con las reformas electorales de 1997.
Lo anterior no es una coincidencia o una ocurrencia casual. En realidad denota un desprecio por los acuerdos que la clase política mexicana configuró para mantenerse en el poder y una fuerte inclinación por volver al presidencialismo tradicional. Lo que nos está tratando de decir Peña Nieto es que los problemas que vivimos son consecuencia de la supuesta transición a la democracia, de ese acuerdo político que nunca debió existir. Por eso es necesario  rescatar los viejos equilibrios para revitalizar el viejo régimen pues de ello depende la salvación de la patria.
La esperanza de recuperar el paraíso perdido, de seguir viviendo en el pasado, nos son otra cosa que la manifestación más clara de la decadencia del PRI y de la imposibilidad de renacer con una nueva identidad. Por eso a Peña Nieto no tiene más remedio que continuar con la táctica que confirma su inmovilismo: “Los mexicanos ya no queremos más de lo mismo y rechazamos dar un salto al vacío... Juntos vamos a dejar atrás las prácticas de la vieja política”

miércoles, 20 de junio de 2012

Perlas electorales: AMLO y el ‘Ulises criollo’ de su gabinetazo.

Como lo señalamos en una colaboración anterior, las exigencias mediáticas del proceso electoral han obligado a los candidatos a sacarse ases (¿o heces?) de la manga para mantener presencia en la carrera por la presidencia de la república. En esta ocasión nos ocuparemos de AMLO y su actuación en los últimos meses. Omitiremos señalar su propuesta de la república del amor o su actitud de perdonavidas hacia sus adversarios políticos, como Salinas, Televisa y demás, que contienen perlas electorales de alto mérito. Tampoco entraremos en el tema de su imagen de viejito buena onda, siempre en control de sus emociones y con la misma cantinela, que no varió en los dos debates oficiales más el reciente organizado por los jóvenes del #132, concentrado en mostrarse conciliador y sin dientes. Sin duda que en los últimos seis años su transitar por los caminos de terracería le han aflojado bastante su actitud crítica, convirtiéndose en una sombra de lo que fue en la campaña del 2006. En todo caso, nos vamos a concentrar en su propuesta de gabinete, que no es más que una muestra clara de las exigencias que impone la mercadotecnia política y de su calculado desplazamiento hacia la derecha, como bien lo señaló hace ya varios meses el subcomandante Marcos. En su gabinetazo podemos encontrar los compromisos políticos que el tabasqueño suscribió públicamente para utilizarlos como moneda de cambio para lograr votos. Empresarios, burócratas de alto rango y personalidades del mundo de la cultura y la ciencia no dejan lugar a dudas de que su proyecto no quiere molestar a los dueños del país sino pavimentar el camino para la continuidad. Pero para muestra basta un botón: Juan Ramón de la Fuente, ex secretario de Salud con Ernesto Zedillo, y por si fuera poco lo anterior, represor de estudiantes de la UNAM y cabeza visible del proyecto privatizador de la educación superior, como eventual secretario de Educación. Cómo olvidar el papel que jugó de la Fuente en el conflicto universitario de 1999-2000, su petición para violar la autonomía universitaria y solicitarle al gobierno federal la intervención de la Policía Federal Preventiva –que por cierto se estrenó con esa infame acción. Cómo olvidar su paso por la rectoría de la UNAM, que no tuvo otro objetivo que posicionarlo para que fuera mencionado como posible candidato a la jefatura del Distrito Federal. Pero sobre todo, cómo olvidar que gracias a su amor por la educación pública envió a la cárcel a más de mil estudiantes y los acusó de terrorismo, sabotaje y demás linduras. A los que estuvimos en esos días en la UNAM nunca dejó de sorprendernos la frialdad y el cinismo con que se condujo a lo largo del conflicto estudiantil. Y además cómo -después de haber metido a la policía militar y ‘recuperado’ el control de la UNAM- improvisó una campaña mediática que promovió lo que ya todos sabíamos desde antes del fin de siglo: que la UNAM es la universidad más importante de habla hispana en el mundo. Gracias a ella quedó como el salvador de la UNAM, pues muchos pensaron que la Máxima Casa de Estudios jamás se repondría de la enorme campaña de desprestigio instrumentada por los poderes fácticos en contra del movimiento estudiantil y de la educación gratuita, laica y obligatoria entre 1999 y 2000. Más aún, AMLO tuvo la ocurrencia de anunciar que “…quiero que Juan Ramón de la Fuente se convierta en el nuevo José Vasconcelos para sacar adelante la educación” El referido Vasconcelos fue un personaje claramente emparentado con la derecha católica mexicana en los años veinte y con Alemania durante la II guerra mundial. En este sentido, si el perredista se refería a la simpatía que externó Vasconcelos con respecto al nazismo y su desprecio por la democracia, no me queda más remedio que reconocer que Juan Ramón de la Fuente, gracias a su demostrada inclinación por el autoritarismo y la represión, se ajusta plenamente al perfil del autor del Ulises criollo. En todos lados se cuecen perlas.

jueves, 14 de junio de 2012

Las contribuciones del #132 a la crítica de la farsa electoral. (3 de 3)

Se había mencionado en la primera parte de este tema que el #132 había subrayado el carácter pacifista de sus acciones, lo que resulta lógico en un contexto permeado por la guerra de ‘baja intensidad’ que ha invadido al país. Y a pesar de que los seguidores del candidato del PRI han insistido en calificarlo como violento -para ocultar el verdadero origen de la violencia electoral exhibido en innumerables videos donde aparecen grupos priístas agrediendo a jóvenes que se manifiestan en los actos de campaña de Peña- los integrantes del #132 tienen muy claro que la violencia no es el camino.
En este sentido, las actividades del movimiento tienen como eje la no violencia y su acción por excelencia es articular su presencia en cada acto de campaña de Peña, manifestando su repudio y visibilizando lo que muchos ciudadanos no se atreven a manifestar en público: su hartazgo por los viejos estilos de hacer política en México y el cinismo de un candidato de laboratorio.
Pero estas manifestaciones de repudio no podrían ser organizadas sin la otra cara de las acciones colectivas del #132: la creativa y dinámica utilización de las redes sociales. Y es este rasgo el que define la naturaleza de sus acciones y su alta efectividad para burlar el cerco informativo impuesto por la mediocracia mexicana. De hecho, estirando un poco el argumento se podría afirmar que la dinámica de las redes sociales es la que configura la base del movimiento, no sólo porque surge con el video en donde los jóvenes estudiantes responden a las acusaciones de ser porros y acarreado sino porque es en el ciberespacio en donde los #132 se encuentran en su elemento natural. Su destreza en el manejo de las redes y su capacidad para neutralizar por ese medio los ataques y descalificaciones son lo que potencian sus acciones y actividades.
Casi de manera instantánea, los #132 ‘suben’ a la red todo acción, magnificando así su impacto. De hecho, buena parte de los actos de repudio contra Peña son llevados a cabo por decenas o a veces centenas de estudiantes, pero son grabados y colocados en infinidad de blogs, en twitter y videos en Youtube, magnificando así su impacto e involucrando a miles y miles de personas, que las comparten en sus plataformas personales y comentan en donde los dejen. Y el decir buena parte es porque no se pueden pasar por alto las manifestaciones masivas, como la organizada en la ciudad de México esta semana, que contó con alrededor de cien mil manifestantes. Esto sin mencionar que mucha de la información que produce el movimiento es retomada por la prensa nacional –la local sigue amordazada en la mayor parte del país- por noticieros y grupos de discusión en la televisión y la radio.
Así las cosas, la consistencia entre las demandas, la organización y las formas de acción del #132 configuran un movimiento con una fuerza moral y gran capacidad para influir en la percepción de los ciudadanos con respecto al proceso electoral. Muchos se preguntan, incluso sus propios integrantes, cuál será el futuro del movimiento, sobre todo después de las elecciones. Pero esa pregunta pasa por alto que el #132 ha logrado ya sus objetivos originales: denunciar la manipulación de los poderes fácticos en las elecciones y el voto de calidad que ejercen para burlar la voluntad de las mayorías. Más allá del futuro del movimiento habrá que evaluar al movimiento por su capacidad para evidenciar, durante las campañas, las trampas de la democracia electoral entre los habitantes de este país. Y en ese aspecto su éxito ha sido enorme. Más aún, probablemente logre también sacar a los votantes indecisos de sus casas para desafiar a esos poderosos que, elección tras elección, se salen con la suya envueltos en el falso manto del discurso democrático y acabar con la farsa electoral.

miércoles, 6 de junio de 2012

Las contribuciones del #132 a la crítica de la farsa electoral. (2 de 3)

La identidad del movimiento se configura en torno a la deplorable y evidente alianza entre las televisoras y Enrique Peña. En la medida en que los estudiantes mantengan identificado al adversario, las posibilidades de que el movimiento se fortalezca son grandes. Sin embargo, parece que conforme el tiempo pasa, las demandas se están diversificando, tal vez demasiado, probablemente por la enorme presión que están ejerciendo los poderes fácticos para obligarlos a neutralizar sus críticas al candidato del PRI y a Televisa.
Por lo que respecta a las formas de organización parece que el movimiento, que surgió en la ciudad de México se empieza extender a los estados de la república, lo que pondrá a prueba su capacidad para configurar una estructura que pueda tener presencia en todo el país. Las manifestaciones de repudio hacia Peña han cobrado forma en estados como Tabasco, el estado de México, Guerrero, Quintana Roo y Guanajuato, lo que confirma que el elemento aglutinador es el antipriísmo. Las consignas no dejan lugar a dudas: “¡La democracia no es una telenovela! y ¡Yo soy prole, pero sí leo!”, “¡Ibero aguanta, Guerrero se levanta!” o declaraciones como “No es odio ni intolerancia contra su nombre (Peña Nieto), sino hartazgo e indignación ante lo que éste representa” que claramente matizan la crítica y muestran su rechazo a un eventual regreso del PRI a Los Pinos.
En la primera asamblea interuniversitaria celebrada en Ciudad Universitaria a la que acudieron representantes de 54 universidades públicas y privadas se puso a prueba la capacidad del movimiento para dialogar. Por cerca de 12 horas se discutieron en 15 de mesas de trabajo temas como la postura del #132 frente a los medios, su relación con otros movimientos sociales e incluso su agenda poselectoral. Aglutinados en asamblea plenaria se leyeron las principales propuestas sin olvidar, insisto, su demanda central: su rechazo al regreso del viejo régimen encarnado por Peña.
Por otro lado, el #132 está consciente de la necesidad de establecer puentes con otros movimientos fuera del país como los Ocupa Wall Street o Los Indignados los cuales han respondido favorablemente. Este hecho podría fortalecer al #132 pues conocerá otras formas de lucha para ampliar su capacidad de movilización. En todo caso la organización girará en torno a la Asamblea General Universitaria, en donde estarán los representantes de las universidades adherentes, y una Coordinadora  Interuniversitaria que tendrá un carácter operativo pero sin capacidad para tomar decisiones.
En la primera Reunión Nacional Interuniversitaria, celebrada el martes 5 de junio y que contó con representantes de 98 universidades, el tema que generó más polémica fue su posición con respecto al voto. Se discutieron tres propuestas: voto útil, voto nulo o voto crítico e informado. La última opción fue la que recibió el visto bueno de los representantes lo que parece una decisión congruente con las demandas originales. Las discusiones duraron más de veinte horas y por momentos se tuvo que llamar al orden porque las cosas parecían salirse del control de los moderadores pero la sangre no llegó al río y se pudieron articular las propuestas.
Como se ve, el cuidado que ha puesto el #132 por abrir canales de discusión y la conformación de consensos demuestra que el impulso original empieza a tomar forma. Pero también define el carácter ético de un movimiento que quiere definir en su práctica política y en sus relaciones internas un espacio de tolerancia, de respeto a la diversidad, que los coloque en las antípodas de la política institucional. Pero y ¿cuáles son sus formas de acción? Eso lo analizaremos en la próxima entrega.

jueves, 31 de mayo de 2012

Las contribuciones del #132 a la crítica de la farsa electoral. (1 de 3)

Parece existir un consenso con respecto al estímulo que representa para el proceso electoral en curso el movimiento #132. Algunos destacan el hecho de que l@s estudiantes han puesto en práctica una dinámica inédita en la historia de las campañas mexicanas, que combina los rasgos de un movimiento antisistémico pos ’94, con la posibilidad de producir información alternativa al duopolio por medio de las ciber-redes sociales. Otros simplemente nos tratan de convencer de que el movimiento estudiantil no cambiará nada en las preferencias santificadas por las ‘encuestas’.
El desprecio que manifiestan los adversarios del #132 por sus ataques a Peña Nieto no es otra cosa que el origen del movimiento estudiantil. Tal reacción -después de la desafortunada visita del ‘candidatazo’ a la Universidad Iberoamericana el 11 de mayo- fue el agravio sobre el que se empezó a construir la protesta estudiantil: su protesta por ser tildados de acarreados y porros, de practicar, irónicamente, las viejas prácticas del PRI. A este agravio habría que agregar otros como el calificativo de ‘ninis’, amplificado por la opinión pública, incluso para culparlos de la situación económica y también de la (in) seguridad pública, como si no fuera suficiente estigmatizarlos por no trabajar y no estudiar cuando el país se está cayendo a  pedazos.
El ‘niño verde’ nos hizo el favor de establecer el vínculo de los agravios de políticos, intelectuales, funcionarios y el que se apunte, en contra de la juventud cuando afirma sin tapujos: “Creo que es hora de que estos ‘ninis’ hagan algo por el país. Que hagan algo productivo para ellos. Que se dediquen a trabajar” en clara referencia al #132. Jorge Emilio González se distingue por su cinismo y no extraña a nadie que muestre con tanta elegancia su desprecio por el movimiento estudiantil y su carácter ético.
Porque un rasgo esencial del #132 es precisamente su atención en la ética como revulsivo para enderezar la crítica a la farsa electoral. Un elemento de identidad que ha congregado a los #132 es su acento en los principios, al grado de que elaboraron un código de ética con tres principios básicos: el apartidismo, el pacifismo y el respeto a los espacios públicos. El proponerse hacer política fuera de los partidos -a pesar de la coyuntura electoral o tal vez por eso- es una táctica antisistémica inaugurada por los neozapatistas en Chiapas como columna central de lo que distingo como contrapolítica. La renuncia a la estrategia de los ‘dos pasos’ -típica de la socialdemocracia desde inicios del siglo XX- que establece como canon para la acción política: primero la toma del poder, para después cambiar el mundo, es clave para distinguir la naturaleza y el carácter de un movimiento. El pacifismo me parece un reflejo evidente de la situación de violencia generalizada que se vive en México y del compromiso ético del #132 por la paz. Por último, el no afectar las calles con manifestaciones resulta una muestra del respeto a los espacios públicos en un contexto en que es común la invasión sistemática y la privatización de éstos.
Los que pensamos que el #132 prefigura un movimiento antisistémico con posibilidades de condicionar, que no determinar, la coyuntura electoral y eventualmente enriquecer la cultura de la política, sostenemos también que mas allá de los votos que logre desviar de la fórmula priísta ha redefinido la discusión en plena campaña, poniendo el acento en el poder de los dueños del dinero para manipular elecciones a placer y salirse con la suya, particularmente de las televisoras. Asimismo queda claro que la juventud universitaria, frente al hartazgo del espectáculo electoral, se han propuesto participar en él pero de manera activa, creativa y crítica. Y eso me parece una contribución muy alentadora.