jueves, 3 de noviembre de 2011

Desarrollo y crecimiento en Veracruz ¿Para quién?

Uno de los temas preferidos por los gobiernos locales y nacionales en México tiene que ver con la elección del mejor modelo de desarrollo posible, de la fórmula mágica que detonará el ansiado crecimiento que, como varita mágica acabará, con el desempleo, la pobreza y la desigualdad. Se realizan seminarios de académicos, conferencias de expertos, concursos y demás para encontrar la cuadratura del círculo. Sin embargo, al margen de los buenos deseos, dichos gobiernos lo único que hacen es plegarse al modelo extractivista, impuesto por las corporaciones internacionales, para administrar el saqueo de las riquezas naturales, la creación de empleos precarios y la depredación del ambiente.

En el caso de Veracruz, el gobierno estatal se ufana de promover el desarrollo económico y el crecimiento con proyectos como la construcción de hidroeléctricas en varias zonas del estado, que no es otra cosa que subordinar los intereses regionales y locales a las empresas internacionales que se dedican a la producción y distribución de energía eléctrica. La idea es producir energía a bajo costo y venderla lo más cara posible para obtener ganancias rápidas y astronómicas.

Para nadie es un secreto que las presas depredan a los ríos y a todos los ecosistemas que giran a su alrededor, debilitando su caudal y reduciendo la capacidad de riego para los campesinos y rancheros medianos de las cuencas, destruyendo la forma de vida de miles de especies animales y vegetales; pero además, como en el caso de Jalcomulco, pone en riesgo una floreciente industria de turismo extremo que depende de los ríos para ofrecer sus servicios y que ofrece mejores empleos y posibilidades de crecimiento a escala regional.

El modelo extractivista, como su nombre lo indica, está interesado en extraer en el menor tiempo posible la mayor cantidad de riqueza de las aguas, tierras y subsuelo de una región determinada sin considerar el impacto ambiental y humano mientras que disfruta de trato preferencial por nuestros gobiernos vía exenciones de impuestos y una mano de obra casi regalada. Por lo tanto, el impacto es predominantemente negativo pues la depredación va acompañada de la contaminación de todo el sistema ecológico, el cual tarda varias décadas y a veces siglos en recuperarse.

Sin embargo, el modelo extractivista representa para los gobiernos una excelente oportunidad para enriquecer a sus funcionarios -vía comisiones por concesiones de vastas zonas para su explotación- al mismo tiempo que obtienen encabezados en los periódicos y programas de televisión, de alto impacto mediático, en donde cacarean sistemáticamente los ‘beneficios’ para la población gracias a los ‘altos’ volúmenes de inversión que pretenden justificar sus administraciones y quedando como los salvadores de la patria.

La realidad nos demuestra todos los días que las inversiones extranjeras sólo buscan el lucro a costa de la naturaleza, los trabajadores y las sociedades en su conjunto. Lo que menos les interesa es que su inversión provoque un aumento en la calidad de vida de las personas y las comunidades a corto y mediano plazo. Al mismo tiempo, los gobiernos hipotecan el futuro, dejándoles a sus sucesores problemas que no serán resueltos fácilmente, provocando una mayor inestabilidad social y menores márgenes de gobernabilidad. Pero por lo visto eso es lo que menos les preocupa a nuestros gobiernos, empeñados en sacarse la foto y anunciar la llegada del mesías contemporáneo: el crecimiento. Si… el crecimiento de sus fortunas personales y las de los dueños de las grandes corporaciones internacionales.

jueves, 27 de octubre de 2011

El país vasco y el fin de las acciones armadas de ETA

La declaratoria del fin de las acciones armadas de ETA ha generado una enorme discusión con respecto al futuro del pueblo vasco pero también de la monarquía española y la supuesta transición a la democracia. Los herederos de Franco están desesperados pues parece que han perdido el pretexto para seguir cultivando el odio y el miedo en la sociedad española, acusando a ETA de ser el enemigo público número y permitiéndole al estado español seguir aplicando medidas antiterroristas que no tienen otro objetivo que el sometimiento de la población a los designios de los amigos del rey. Del otro lado están los que consideran que el fin de ETA abre un espacio político para reorganizar al pueblo vasco en la búsqueda de una solución a otro conflicto heredado por la dictadura franquista y reproducido por la monarquía constitucional y los transitólogos incrustados en los partidos. En todo caso las consecuencias de la coyuntura que se vive en el país vasco no pueden ser ignoradas y representa una oportunidad para avanzar en la búsqueda de la paz y el respeto por la diversidad y la autonomía de los pueblos.

La derecha está bastante molesta con los comunicados de ETA anunciando el cese definitivo de la actividad armada. Como bien reseña Javier Vizcaíno en su artículo ETA no te vayas, los fascistas reciclados “…están desconsolados”. Y no es para menos ya que al perder la coartada perfecta para seguir promoviendo su estrategia antiterrorista tendrán que buscar otro pretexto para seguir ocultando la impunidad de la que han gozado para no responder a los miles de crímenes de lesa humanidad que cometieron durante los años del franquismo. Pero además teme que salgan a la luz pública los innumerables crímenes que cometieron para masacrar al pueblo vasco durante la monarquía –con la supuesta finalidad de acabar con ETA- ya sea desde el PSOE o el PP, que para el caso es lo mismo. Y por si fuera poco, ahora van a tener que dejar de proscribir a organizaciones políticas y partidos políticos vascos por ser sospechosos de apoyar a ETA. Como bien dice Corriente Roja “… todo este coro chillón no tiene otra pretensión que confundir el abandono de las armas por parte de ETA con el abandono por el pueblo vasco de sus reivindicaciones democráticas.”

Por el otro lado, es evidente el fortalecimiento de soluciones políticas una vez terminadas las acciones armadas, sobre todo desde el flanco de la izquierda que ha empezado a organizar una agenda política, como el Acuerdo de Gernika, que apunta a convocar a la ciudadanía vasca a participar para encontrar soluciones a un viejo problema: la redefinición de las relaciones entre el país vasco y la monarquía borbona. La multitudinaria manifestación en Bilbao, convocada por los firmantes del Acuerdo de Gernika es una clara muestra de que la ciudadanía no quiere quedarse en casa sino participar en la política para ser parte del nacimiento de una nueva época en su larga historia.

De los acontecimientos que se analizan surgen muchas preguntas entre las que destacan: ¿Cuál será el impacto de los cambios en el país vasco en el resto de España? ¿Será este cambio el principio del fin de la monarquía y el centralismo de los políticos de La Moncloa? El país vasco y su pueblo tienen la palabra. Tendrá que echar mano de sus tradiciones, de su cultura, de sus prácticas políticas mirando hacia el futuro sin dejar de mirar al pasado, con la confianza de haber empezado a superar una etapa difícil y empezar a ver la luz al final del túnel.

jueves, 13 de octubre de 2011

Condiciones y límites del proceso electoral 2012.

El proceso electoral en México ha comenzado formalmente. El Instituto Federal Electoral dio el banderazo hace algunos días y los partidos políticos han comenzado a definir las reglas del juego para que los militantes interesados en participar sepan a que atenerse. Lo que está en juego no es sólo la renovación de la presidencia de la República y de buena parte del Congreso de la Unión sino la viabilidad del modelo democrático electoral y del sistema de partidos en su conjunto.

Un factor relevante que define la coyuntura electoral es la fractura de la clase dominante, expresada en las diferencias entre los partidos políticos y la supuesta parálisis legislativa. Digo supuesta porque no existe como tal sino que es enarbolada como el petate del muerto por los que añoran el control presidencial sobre el poder legislativo . En ese sentido se explican los intentos de la clase política por garantizar mayorías en el congreso, ya sea legislando para establecer una cláusula de gobernabilidad o proponiendo gobiernos de coalición.

Otro factor que influirá en el proceso electoral está representado por las condiciones de la seguridad pública en el país y la creciente militarización de los estados. El proceso que inició con el 'michoacanazo' -al inicio del sexenio calderonista- y que ha cobrado fuerza con los casos más recientes de Veracruz y Guerrero pone en duda el control civil de las elecciones en regiones controladas por las fuerzas armadas. El otro lado de la moneda sería la intervención de la delincuencia organizada, tanto en la definición de los candidatos como en el desarrollo de las campañas.

No hay que olvidar al protagonismo de los medios de comunicación, que hoy mas que nunca, se erigen en actores claves a pesar de las reformas electorales recientes que han procurado limitar la influencia del duopolio televisivo en las intenciones del voto ciudadano. Su desafío sistemático de las leyes electorales y su enorme poder para alabar o satanizar a candidatos, partidos y órganos electorales no pueden ser ignorados. Si bien la autoridad electoral controlará los tiempos y contenidos de la propaganda electoral, la cobertura noticiosa le da un enorme margen de maniobra para influir en el proceso. El IFE controla los espots pero no puede controlar el contenido de los programas de noticias, el tipo de notas, el tono usado por los conductores y el manejo de imagen que hagan de los candidatos.

Por último, no se puede pasar por alto el enorme desprestigio que tiene todo el subsistema electoral, desde los partidos políticos, los medios de comunicación y los órganos electorales hasta los probables candidatos y los gobiernos en turno. La ciudadanía percibe cada vez con mayor fuerza a los gobiernos y a la política institucional como parte del problema y no como los actores claves en su solución. Las consecuencias de lo anterior pueden debilitar la legitimidad de los ganadores y las posibilidades para conformar gobiernos eficaces y eficientes para gestionar demandas y solucionar conflictos, alimentando el círculo vicioso en el que nos encontramos.

Así las cosas, los escenarios posibles para las elecciones del 2012 parecen mas bien sombríos: el peor escenario sería el marcado por asesinatos de candidatos y alto abstencionismo; en el mejor estaría caracterizado por unas elecciones concurridas y alejadas de la violencia. Sin embargo, independientemente de las condiciones que definan al 2012 parece muy poco probable que los grandes problemas nacionales como el desempleo, la marginación y la pobreza, el deterioro de la calidad de vida para los que tienen trabajo, la violencia y el atropello de los derechos ciudadanos sean resueltos por los ganadores. Dicho de otro modo, la sensación que parece crecer es que da igual quien gane, que no hay mucho que esperar de las instituciones que nos gobiernan. Esto puede ser terrible o esperanzador. Las soluciones autoritarias contarán con un enorme poder de seducción frente al fracaso de la democracia liberal. Pero por otro lado, tal vez esta sensación podría obligar a los ciudadanos a empezar a pensar en la manera de mejorar el mundo en que vivimos, a participar de manera más directa en los problemas comunes, en hacer política directamente y no sólo por medio de representantes. La moneda está en el aire.

jueves, 6 de octubre de 2011

Un fantasma recorre el mundo: la juventud indignada.

El movimiento de los indignados -que logró capturar la imaginación de miles de personas en España y el mundo- ahora sacude a los Estados Unidos, no sólo a Nueva York sino varias ciudades del país. Los dueños del dinero tendrán que enfrentarlo ahora en el centro del sistema, tendrán que afrontar las críticas a su modelo económico depredador en el corazón de la bestia: Wall Street.

Una de las cosas que resulta evidente de este movimiento es que la juventud es el sector social más dispuesto a indignarse frente al crecimiento de la brecha entre pobres y ricos así como a la sistemática violación de los derechos humanos. La base social de los indignados es predominantemente juvenil, con lo que se demuestra que los flagelos de la indiferencia y el cinismo son propiedad exclusiva de la momiza -como se les llamaba a los viejos en los años de la onda- que han perdido todo esperanza en un mundo mejor. Fueron ellos los que en el colmo del cinismo acuñaron la expresión NINIS, adjudicándoles a los jóvenes la responsabilidad de los males que aquejan a nuestro país, procurando desviar la atención para ocultar su incapacidad, su desidia, su conformismo mercenario.

En este sentido Stéphane Hessel un joven de 93 años, publicó en 2010 un pequeño texto de 50 cuartillas titulado ¡Indignaos! que ha inspirado a millones de jóvenes para protestar y movilizarse en todo el mundo. Su intención es pasar la estafeta de la Resistencia francesa, de la cual formó parte, a las nuevas generaciones. “...apelamos a las jóvenes generaciones. Nosotros les decimos: coged el relevo, ¡indignaos! Los responsables políticos, económicos, intelectuales y el conjunto de la sociedad no puede claudicar ni dejarse impresionar por la dictadura actual de los mercaderes financieros que amenazan la paz y la democracia”

Como se ve y a pesar de su edad sigue pensando como el joven que se opuso al fascismo rampante promovido por Hitler, Mussolini y Franco en todo el mundo. A Hessel no le cabe la menor duda de que la clase revolucionaria por excelencia es la juventud, pues es la única que no tiene nada que perder y todo por ganar y por lo mismo, posee la facultad de rebelarse frente a la injusticia. El caso de las protestas de las y los estudiantes chilenos corroboran lo anterior pues son los que han manifestado su indignación frente al inmovilismo de los partidos políticos y el gobierno para dejar atrás la herencia de Pinochet, que está viva hoy más que nunca gracias a la llegada al poder de Sebastián Piñeira, que no es otra cosa que la versión edulcorada del nefasto dictador.

Ahora bien, un elemento central de los indignados es la acción pacífica. Hessel menciona que la violencia representa el fin de la esperanza. “Hay que comprender que la violencia da la espalda a la esperanza. Hay que dotar a la esperanza de confianza, la confianza en la no violencia. Es el camino que debemos aprender a seguir. Tanto del lado delos opresores como de los oprimidos, hay que llegar a una negociación que haga desaparecer la opresión; eso es lo que permitiría que no haya violencia terrorista.”

Como están las cosas no falta mucho para que la juventud mexicana se incorpore masivamente a este movimiento mundial. La violencia en que vivimos parece inhibir la aparición de una versión mexicana de los indignados pero no creo que sea por mucho tiempo. He conversado con muchos jóvenes y todos ellos quieren hacer algo, participar para construir un mundo mejor, a pesar de los obstáculos enormes que enfrentan, entre los cuales destaca la discriminación promovida desde el poder pero también desde sus hogares, sus espacios educativos y laborales. En la medida en que logren romper las cadenas de la indiferencia y el cinismo abrirán nuevos espacios de socialización y participación política. De otro modo seguiremos metidos en el hoyo, en la oscuridad, para que sólo unos cuantos disfruten de la luz, la libertad y la vida.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Por el derecho de las mujeres a decidir

Las discusiones en la Suprema Corte de Justicia de la Nación con respecto a las recientes reformas en varios estados de la república para criminalizar el aborto vuelven a poner en la mesa de discusión a los derechos humanos, particularmente de las mujeres embarazadas que no desean tener hijos frente a la satanización derivada de creencias religiosas que ha cobrado vida en las normas jurídicas. Procurando tapar el sol con un dedo, nuestros gobernantes creen que el problema es de leyes y no de salud pública.

Para los rudos, la suspensión del embarazo es un crimen que debe ser perseguido, encarcelando a las mujeres que, “haiga sido como haiga sido” (Calderón dixit) la eligen como opción. Se está, según ellos, frente a un delito que no puede ser tolerado y que lesiona gravemente a la sociedad pues atenta contra la vida. Por su parte, los técnicos sostienen que el aborto es un problema de salud pública y que en consecuencia debe ser tratado con un enfoque diferente que considera que ilegalizarlo sólo aumenta la brecha entre ricos y pobres, provocando muertes absurdas porque al final el aborto es un hecho social que no será erradicado con penas corporales sino con prevención y con atención digna para las mujeres, sea cual sea su decisión.

Y si bien, la educación para la prevención resulta indispensable los embarazos no deseados no van a desaparecer de un día para otro por lo que persiste el problema; ¿qué hacer con las mujeres que desean suspender su embarazo? De nada sirve insistir en que lo ideal es no llegar a enfrentar tal problema sino tomar una posición clara en lugar de sacarle al vuelta. Las discusiones de los ministros de la corte enfrentan enormes presiones por parte de los grupos de poder así como incluso de presidente de la república y su cónyuge, que sigue pensando que el pueblo la eligió a ella también -como si no fuera suficiente tener que aguantar los humores de su marido.

Que ironía que el hombre que ha desatado una guerra civil en nuestro país que ha cobrado la vida de mas de cincuenta mil personas (cifra similar a los soldados yanquis muertos en Vietnam) se muestre tan preocupado por la vida de los nonatos. Cuesta trabajo creer que esta no es otro intento de gobernar el país a partir de sus creencias religiosas -que dicho sea de paso parecen servirle como escudo para liberar su conciencia de la responsabilidad de esas decenas de miles de vidas. Tal vez por ello ha decidido embarcarse en la cruzada contra el aborto, como una manera de justificarse y procurar mejorar su imagen, tan deteriorada en nuestros días.

En todo caso las posiciones están muy claras: o el estado y la sociedad lo reconocen como un problema de salud pública o como un problema penal. Sea cual sea la decisión de los ministros las mujeres seguirán practicando el aborto, ya sea enfrentando la posibilidad de ser detenidas y encarceladas o la posibilidad de perder la vida en el proceso. Ninguna ley, ninguna divinidad, ningún político podrán cambiar eso. Es como decía el viejo Durkheim, un hecho social, algo que sucede al margen de las opiniones, creencias o prejuicios de los integrantes de una sociedad determinada. Y como tal, sería mejor enfrentarlo desde una perspectiva humana que desde una divina. Los hechos sociales no tienen nada que ver con fuerzas extraterrestres o suprahumanas sino simplemente consecuencias de las relaciones sociales. Por eso, frente a esta problemática hay que colocarse con los dos pies en la tierra, pues solamente nosotros podremos enfrentarla. Lo demás es predicar lo que en la privacidad no se practica. O me van a decir que esos que pregonan la cárcel para las mujeres que abortan no han tenido que enfrentar el dilema en su propia casa, con su propia familia. La diferencia radica en que las mujeres pobres se la rifan en la mesa de un sujeto que se dice doctor, sin las mínimas condiciones de higiene, mientras que las ricas lo hacen en un hospital de lujo, en nuestro país o en el extranjero. ¡Basta de mojigaterías y dobles discursos! Dejemos a las mujeres decidir por sí mismas y apoyémoslas como sociedad y como individuos, sea cual sea su decisión. Es lo menos que podemos hacer.

jueves, 15 de septiembre de 2011

La Caravana por la Paz en Xalapa

El próximo domingo 18 de septiembre arribará a nuestra ciudad la Caravana por la Paz, encabezada por Javier Sicilia, después de recorrer las principales ciudades del sur del país y celebrar la independencia en la comunidad chiapaneca de Acteal. La plaza Lerdo será el espacio en el que la caravana se encontrará con la sociedad xalapeña, después de arribar a la ciudad en Palo Verde, desde donde marchará hacia el centro.

La importancia del acto radica en su afán por visibilizar la problemática que vivimos y concientizar a la población de la necesidad de organizarse para participar activamente en la búsqueda de la paz. Asimismo, la caravana ha procurado construir una plataforma para estructurar redes de apoyo a las familias de las víctimas, evitando así el olvido y la impunidad. Mas allá de servir como espacio de expresión del dolor y la angustia de los afectados, la caravana apela a la sociedad en general para que sientan que no están solos y que su tragedia es una tragedia que nos afecta a todos.

El recorrido por el sur del país se encontrará con las comunidades zapatistas y con organizaciones encargadas de apoyar a los migrantes, dos grupos sociales que han sufrido en carne propia la agudización de la violencia sobre todo por su vulnerabilidad y su poca visibilidad en los espacios noticiosos nacionales. Las violaciones a los derechos humanos de los indígenas chiapanecos y los migrantes han conmovido al país entero, sirviendo de termómetro fiel de la dimensión del problema.

El liderazgo de Javier Sicilia ha enfrentado críticas de diversa índole: desde los que consideran que ataca de manera irresponsable la política se seguridad encabezada por el gobierno federal hasta los que lo descalifican por sus gestos para con el propio Calderón o con Beltrones, presidente del Senado.

En mi opinión, el acierto de la propuesta de la Caravana por la Paz radica en el objetivo de organizar a las familias de las víctimas para poder tender puentes con la sociedad civil organizada dispuesta a apoyarlas con asistencia legal, psicológica e incluso material. La tragedia de perder a un padre o una madre puede poner un peligro la posibilidad de sobreviviencia para toda la familia, sin mencionar el impacto emocional e incluso relacional pues para colmo, las familias de las víctimas tienen que enfrentar la suspicacia de amistades, compañeros de trabajo e incluso familiares. La ola de miedo nos hace reaccionar de extrañas maneras frente al dolor ajeno, creyendo que si volteamos la mirada lejos del problema la violencia no nos afectará.

Dadas las circunstancias, la indiferencia representa el peor síntoma de la crisis que enfrentamos. Todos sabemos que la única manera de vivir en paz y armonía se basa en la cooperación, en la compasión (sentir con el otro) porque el otro soy yo, sin el otro no existe la posibilidad de existir. La competencia inhumana por la riqueza y el poder está poniendo en peligro a la humanidad en su conjunto, no sólo porque estamos acabando con el planeta sino porque estamos olvidando lo esencial, lo que nos define como seres humanos. Si usted está de acuerdo conmigo, lo invito a que asista a las actividades programadas por la caravana para el próximo domingo. Creo que sería una buena manera de expresar la confianza y el amor por el prójimo pero sobre todo de la certeza en que la participación masiva de la sociedad civil representa un paso fundamental para salir del agujero en que nos encontramos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

¿Para que sirven las redes sociales?

Cuando estalló el levantamiento zapatista en Chiapas en 1994, la mayoría de los 'expertos' en seguridad nacional coincidieron en vaticinar su derrota militar y política en cuestión de días. Confiados en la vieja estrategia de tender un cerco informativo que ocultara la represión militar y desacreditara a los alzados, nunca imaginaron que lograran conformar un movimiento social que sigue mas vigente que nunca. Una de las claves para comprender este hecho fue que gracias a la existencia de redes sociales ubicadas en el ciberespacio, que se dedicaron a difundir información a todo el mundo generada por los zapatistas, burlando así la censura impuesta a los medios electrónicos y la prensa nacional.

Fue por ello que Manoel Castells, conocido estudioso de las nuevas tecnologías de la información, calificara al EZLN como una guerrilla informacional. Por primera vez, gracias a la existencia de Internet, un movimiento social de esta naturaleza superó la censura, difundiendo a todo el mundo sus ideales y su objetivos, neutralizando la campaña de difamación orquestada desde el poder y echando abajo la posibilidad de borrarlo del mapa para siempre. Carlos Salinas tuvo que decretar una amnistía no por respeto a los indígenas chiapanecos sino para proteger su imagen internacional y a su engendro preferido: el TLCAN.

El estado había perdido un elemento clave para el control de las sociedad, el monopolio de la información, que le permitía manipularla para favorecer los intereses de sus patrones. La sociedad, por su parte, aprendió de la experiencia zapatista y poco a poco, conforme Internet comenzó a popularizarse, la empezó a utilizar para articular una información alternativa a la generada por los medios de comunicación, pilares fundamentales de la dominación. Si bien el papel de la televisión, la radio y la prensa se ha fortalecido -el poder cada vez depende mas de ellos para imponer el control social- la capacidad de los ciudadanos para evadir el control de la información también ha crecido.

Tanto así, que en nuestros días algunos han llegado a relacionar directamente el éxito, por ejemplo, de las revueltas en Egipto con Facebook, lo cual me parece exagerado aunque sin negar la importancia de las redes sociales en el derrocamiento de Mubarak. Por otro lado, los estados nacionales y sus gobiernos no ignoran lo anterior, al grado de que el primer ministro de Inglaterra, David Cameron, propuso la aprobación de una ley por la cual el gobierno tendría la facultad de obligar a las compañías de telecomunicaciones, en particular las que ofrecen servicios de telefonía móvil e internet, para apagar sus señales en momentos de crisis política o rebeliones populares como la que recientemente sucedió en Londres.

Resulta evidente la razón por la cual los gobiernos desconfían de las redes sociales. Por un lado, debilitan su capacidad para controlar la información -como resultado directo de la posibilidad real de que cualquier ciudadano pueda generar información alternativa y crítica; por el otro, fortalece el potencial autogestivo de la sociedad, abriéndole los ojos a una nueva realidad, a una nueva concepción de la vida social, de la política, donde los gobiernos son vistos como parte del problema y no como parte de la solución. Y esto representa, sin duda, un peligro mayor para los poderosos que la pérdida del control del a información.

No se puede negar que los integrantes de las redes sociales deben asumir un código ético que defina los límites de su libertad para producir información pero habrá que tener cuidado con satanizar a las redes sociales con el objetivo de controlarlas. Eso sólo nos llevaría a un clima de mayor intolerancia, acentuándose el clima de violencia en el que vivimos y bloqueando cualquier posibilidad de que la sociedad enfrente sus problemas sin depender totalmente del poder político institucional. La tentación es grande y crecerá conforme se masifique el uso del Internet, téngalo por seguro aterrorizado lector.