Es muy común encontrarse con personas que conciben a la democracia como el procedimiento por el cual las mayorías deciden, sin importar las opiniones de las minorías, e imponen una política pública, un impuesto o una ley. Conocido también como el mayoriteo, esta concepción es simple y sencillamente una manera de desconocer al otro, al que tiene opiniones o necesidades distintas a los de las monstruosas mayorías.
En realidad, la democracia como procedimiento para elegir representantes o definir el sentido de una votación en el Congreso o en cualquier lugar, está pensada para proteger el derecho de las minorías, el derecho a ser diferente. En las sociedades contemporáneas la diversidad social es la constante y la democracia está para responder a los retos que semejantes sociedades plantean.
Lamentablemente en nuestro país, como consecuencia de nuestra larga tradición autoritaria (que sigue dando de qué hablar), la democracia es simplemente el garrote de grupos políticos y oligarquías para tratar de legitimar el absurdo, disfrazando el interés privado de interés público. Las consecuencias están a la vista de todos: cinismo rampante, decepción ciudadana y violencia como método para resolver las diferencias.
El efecto de esta perversión de la democracia se distribuye a lo largo de todas las esferas de la sociedad, estigmatizando a toda persona que no comulgue con las ideas dominantes y exhibiéndola como una amenaza para las buenas costumbres y las leyes de la decencia. Pero lo peor de todo es que debido a esta práctica, los individuos empiezan a desconfiar de sí mismos y de cualquier pensamiento que se aparte de las ideas y las acciones prevalecientes. Al grito de ¡todos coludos o todos rabones! la sospecha y el temor se entronizan en nuestras mentes, convirtiéndonos en inquisidores eternos a la caza de la diversidad. Los llamados a la unidad por parte de nuestros gobernantes para enfrentar los problemas sociales, suenan más como amenaza que como invitación.
Frente al debilitamiento del catolicismo y de otras fuentes de sentido para nuestras vidas, han surgido nuevas instituciones que definen el buen comportamiento y lo imponen sin enfrentar mucha resistencia. Eso sí, agitando la bandera de la democracia para que a nadie le quede duda de sus buenas intenciones. Y cuidado si se le critica, pues convertida en una nueva divinidad, puede apuntarte con su dedo flamígero para aplastarte en nombre de la sagrada mayoría. ¿Habrá que acabar con la diversidad para fortalecer a la democracia?
sábado, 14 de febrero de 2009
Tapar el sol con un dedo o de la criminalización de la pobreza
Ante el crecimiento de la pobreza y la marginación en México (70% de pérdida de los salarios reales en los últimos veinticinco años) algunos gobernantes procuran tapar el sol con un dedo promoviendo reglamentos que criminalizan la pobreza. Producto de la desesperación y la falta de imaginación política, los representantes quieren dejar de ver la realidad generada por el modelo económico, a fuerza de toletazos, detenciones y multas, todo ello barnizado por un supuesto interés para mejorar las condiciones de la ciudadanía
El caso de Guanajuato y su presidente municipal, quien saltó a la fama por su propuesta de prohibir el comercio ambulante, los limpiaparabrisas y lo mejor de todo, los besos en vía pública, ilustra claramente la afirmación anterior. Afortunadamente la reacción de la opinión pública lo hizo recular y neutralizar el reglamento, pero dejó escuela y ayer, en Cuernavaca, se publicó un nuevo bando de policía y buen gobierno que prohíbe vender periódicos, chicles, dulces y cualquier cosa, así como pedir limosna y hacer malabares en las calles.
Los argumentos son, en mi opinión, lo más interesante por su cinismo. Por ejemplo, que las condiciones de trabajo en la calle no son dignas para un ser humano (supongo que morirse de hambre sin hacer nada es un ejemplo de dignidad: me muero en mi ley, nada de andar pidiendo y dando vergüenzas ¡Viva México chingaos!) No podía faltar la sospecha de que todos esos personajes pedinches y mal vestidos son delincuentes en potencia, en el mejor de los casos. Para rematar, el secretario de gobierno municipal de Cuernavaca, un tal Carlo de Fenex, se avienta la puntada de cerrar sus profundas argumentaciones afirmando que, en el fondo de la cuestión, está el hecho de que todas esas personas que andan arrastrando la cobija ‘ofenden los derechos de la sociedad” (La Jornada, 28 de enero de 2009).
Si las actividades que tienen que realizar las personas desempleadas, discapacitadas, menores de edad o incluso estudiantes, ofenden los derechos de la sociedad, cabe la pregunta: ¿no será una ofensa más grave la sola existencia de muchas personas sin oportunidad para acceder a trabajos localizados en la economía formal? La miseria y la explotación del hombre por el hombre representan sin duda el mayor agravio para una sociedad moderna. Una sociedad que no es capaz de ofrecer una actividad productiva a sus miembros simplemente está faltando a su razón de ser. Hay que atacar las causas y no las consecuencias, el origen de la enfermedad y no su síntoma. Y en lugar de criminalizar a la pobreza, mejor apliquen la ley a las grandes corporaciones que privatizan todo lo que tocan, incluyendo la vía pública, el aire, el subsuelo, las playas, las plantas y lo que se deje. ¿O será que es más fácil joderse al jodido?
El caso de Guanajuato y su presidente municipal, quien saltó a la fama por su propuesta de prohibir el comercio ambulante, los limpiaparabrisas y lo mejor de todo, los besos en vía pública, ilustra claramente la afirmación anterior. Afortunadamente la reacción de la opinión pública lo hizo recular y neutralizar el reglamento, pero dejó escuela y ayer, en Cuernavaca, se publicó un nuevo bando de policía y buen gobierno que prohíbe vender periódicos, chicles, dulces y cualquier cosa, así como pedir limosna y hacer malabares en las calles.
Los argumentos son, en mi opinión, lo más interesante por su cinismo. Por ejemplo, que las condiciones de trabajo en la calle no son dignas para un ser humano (supongo que morirse de hambre sin hacer nada es un ejemplo de dignidad: me muero en mi ley, nada de andar pidiendo y dando vergüenzas ¡Viva México chingaos!) No podía faltar la sospecha de que todos esos personajes pedinches y mal vestidos son delincuentes en potencia, en el mejor de los casos. Para rematar, el secretario de gobierno municipal de Cuernavaca, un tal Carlo de Fenex, se avienta la puntada de cerrar sus profundas argumentaciones afirmando que, en el fondo de la cuestión, está el hecho de que todas esas personas que andan arrastrando la cobija ‘ofenden los derechos de la sociedad” (La Jornada, 28 de enero de 2009).
Si las actividades que tienen que realizar las personas desempleadas, discapacitadas, menores de edad o incluso estudiantes, ofenden los derechos de la sociedad, cabe la pregunta: ¿no será una ofensa más grave la sola existencia de muchas personas sin oportunidad para acceder a trabajos localizados en la economía formal? La miseria y la explotación del hombre por el hombre representan sin duda el mayor agravio para una sociedad moderna. Una sociedad que no es capaz de ofrecer una actividad productiva a sus miembros simplemente está faltando a su razón de ser. Hay que atacar las causas y no las consecuencias, el origen de la enfermedad y no su síntoma. Y en lugar de criminalizar a la pobreza, mejor apliquen la ley a las grandes corporaciones que privatizan todo lo que tocan, incluyendo la vía pública, el aire, el subsuelo, las playas, las plantas y lo que se deje. ¿O será que es más fácil joderse al jodido?
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domingo, 25 de enero de 2009
Simón Bolívar cabalga de nuevo
Cuando uno escucha hablar de Simón Bolívar y su proyecto de unificar a los países al sur del Río Bravo para conformar un bloque político, económico y cultural tiene dos opciones: echarse a reír, o pensar en lo que hace falta para lograrlo.
El risueño podría argumentar que mientras Estados Unidos sea la potencia militar el proyecto bolivariano no pasa de ser una ocurrencia bien intencionada; y agregaría que si lo anterior no fuera suficiente, habría que considerar las diferentes tradiciones históricas y los intereses de las oligarquías locales y nacionales. La rivalidad entre los chilenos y los peruanos lleva más de un siglo; los brasileños y argentinos siguen odiándose, sobre todo cuando se enfrentan en alguna competencia deportiva; Honduras y El Salvador tuvieron una guerra a causa de un partido de fútbol. En fin, la lista es larga.
En cambio, los argumentos a favor de la factibilidad del sueño bolivariano no son tan claros. Al menos hasta hace poco tiempo. Y es que la reunión celebrada en diciembre pasado en Brasil, a la cual asistieron todos los presidentes latinoamericanos -excepto los de Colombia, Perú y El Salvador- me parece un buen comienzo. La importancia radica, en primer lugar, que nunca había sucedido algo semejante. Además, la asistencia de Cuba y las significativas ausencias de los presidentes de Estados Unidos, Portugal y España, que siempre meten la mano para dividirnos, definieron el carácter histórico de la reunión.
El encuentro se dio en un contexto alentador. Por ejemplo, poco antes de la reunión de marras, en el marco del MERCOSUR, compuesto por Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y el recién admitido Venezuela, acordaron comprarle a Bolivia todos los productos exportadas por Bolivia, para contrarrestar la decisión de Estados Unidos de cancelar los precios preferenciales que pagaba por los productos del país gobernado por Evo Morales, con el argumento de que no está trabajando lo suficiente para combatir el narcotráfico.La cereza en el pastel fue la admisión de Cuba, de manera unánime por los 22 países latinoamericanos, que integran el Grupo de Río. Cuando el presidente de México le dio la bienvenida formal la ovación no se hizo esperar y acto seguido todos los presentes condenaron el bloqueo económico estadounidense contra la isla. De no creerse ¿verdad? Por lo que se ve, Bolívar cabalga de nuevo.
El risueño podría argumentar que mientras Estados Unidos sea la potencia militar el proyecto bolivariano no pasa de ser una ocurrencia bien intencionada; y agregaría que si lo anterior no fuera suficiente, habría que considerar las diferentes tradiciones históricas y los intereses de las oligarquías locales y nacionales. La rivalidad entre los chilenos y los peruanos lleva más de un siglo; los brasileños y argentinos siguen odiándose, sobre todo cuando se enfrentan en alguna competencia deportiva; Honduras y El Salvador tuvieron una guerra a causa de un partido de fútbol. En fin, la lista es larga.
En cambio, los argumentos a favor de la factibilidad del sueño bolivariano no son tan claros. Al menos hasta hace poco tiempo. Y es que la reunión celebrada en diciembre pasado en Brasil, a la cual asistieron todos los presidentes latinoamericanos -excepto los de Colombia, Perú y El Salvador- me parece un buen comienzo. La importancia radica, en primer lugar, que nunca había sucedido algo semejante. Además, la asistencia de Cuba y las significativas ausencias de los presidentes de Estados Unidos, Portugal y España, que siempre meten la mano para dividirnos, definieron el carácter histórico de la reunión.
El encuentro se dio en un contexto alentador. Por ejemplo, poco antes de la reunión de marras, en el marco del MERCOSUR, compuesto por Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y el recién admitido Venezuela, acordaron comprarle a Bolivia todos los productos exportadas por Bolivia, para contrarrestar la decisión de Estados Unidos de cancelar los precios preferenciales que pagaba por los productos del país gobernado por Evo Morales, con el argumento de que no está trabajando lo suficiente para combatir el narcotráfico.La cereza en el pastel fue la admisión de Cuba, de manera unánime por los 22 países latinoamericanos, que integran el Grupo de Río. Cuando el presidente de México le dio la bienvenida formal la ovación no se hizo esperar y acto seguido todos los presentes condenaron el bloqueo económico estadounidense contra la isla. De no creerse ¿verdad? Por lo que se ve, Bolívar cabalga de nuevo.
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Los riesgos del bipartidismo
Ya está todo casi listo para que arranque el proceso electoral en el estado de Veracruz. Los partidos políticos han definido las alianzas, las candidaturas y sus preferencias para conformar al Consejo General del Instituto Electoral Veracruzano. Las elecciones de este año serán un termómetro para medir, tanto el estado de las fuerzas partidistas de cara a la sucesión del ejecutivo estatal el próximo año como el impacto de la crisis económica en las preferencias electorales.
Los escenarios posibles pueden ir desde la repetición de la aplastante victoria del PRI, lograda en 2007, hasta la recuperación de la oposición para reestablecer las tendencias electorales anteriores a dicha elección local. En todo caso lo que parece más probable es la confirmación de la tendencia al bipartidismo en Veracruz.
En efecto, lo más seguro es que el bipartidismo siga ganando terreno a pesar de la existencia de varios partidos. El asunto es que, según Giovanni Sartori, el bipartidismo no es sólo el que está formado exclusivamente por la aparición de dos partidos en la boleta electoral sino que existe una variante, que el politólogo italiano distingue como bipartidismo polarizado, que se caracteriza por la existencia de varios partidos que se alinean en los extremos del espectro político, dejando vacío el centro.
Las consecuencias del bipartidismo polarizado son ya moneda corriente en los procesos electorales de nuestro país, a saber: promesas de campaña imposibles de cumplir; desprecio por la normatividad electoral y las instituciones que las impulsan; y la sobrevaloración de la propaganda electoral para ganar votos. En suma una lucha sin cuartel en la cual cada quien hace lo que le da la gana, gastando millonadas en spots y demás hierbas para ‘convencer’ al electorado.Al final, los ganadores festejan como si se hubieran ganado la lotería -lo cual no está muy lejos de la verdad- y los perdedores impugnan el proceso obligando a que la decisión de los ciudadanos ceda su lugar a la decisión de los magistrados del TRIFE. Así las cosas la democracia como procedimiento para nombrar representantes se debilita y pierde legitimidad, abriendo la puerta para que alguien concluya afirmando: ¡pa’ que tanto brinco si el suelo está parejo! Y es ahí donde radica el costo político del bipartidismo polarizado, en la certeza -que poco a poco va ganando terreno en la conciencia popular- de que el autoritarismo es más eficiente y más barato que la democracia. La solución de los problemas sociales no pasa por la construcción de consensos sino por el carisma de un ser providencial que nos salve, nos libre de nuestros sufrimientos. Ya veremos, dijo un ciego.
Los escenarios posibles pueden ir desde la repetición de la aplastante victoria del PRI, lograda en 2007, hasta la recuperación de la oposición para reestablecer las tendencias electorales anteriores a dicha elección local. En todo caso lo que parece más probable es la confirmación de la tendencia al bipartidismo en Veracruz.
En efecto, lo más seguro es que el bipartidismo siga ganando terreno a pesar de la existencia de varios partidos. El asunto es que, según Giovanni Sartori, el bipartidismo no es sólo el que está formado exclusivamente por la aparición de dos partidos en la boleta electoral sino que existe una variante, que el politólogo italiano distingue como bipartidismo polarizado, que se caracteriza por la existencia de varios partidos que se alinean en los extremos del espectro político, dejando vacío el centro.
Las consecuencias del bipartidismo polarizado son ya moneda corriente en los procesos electorales de nuestro país, a saber: promesas de campaña imposibles de cumplir; desprecio por la normatividad electoral y las instituciones que las impulsan; y la sobrevaloración de la propaganda electoral para ganar votos. En suma una lucha sin cuartel en la cual cada quien hace lo que le da la gana, gastando millonadas en spots y demás hierbas para ‘convencer’ al electorado.Al final, los ganadores festejan como si se hubieran ganado la lotería -lo cual no está muy lejos de la verdad- y los perdedores impugnan el proceso obligando a que la decisión de los ciudadanos ceda su lugar a la decisión de los magistrados del TRIFE. Así las cosas la democracia como procedimiento para nombrar representantes se debilita y pierde legitimidad, abriendo la puerta para que alguien concluya afirmando: ¡pa’ que tanto brinco si el suelo está parejo! Y es ahí donde radica el costo político del bipartidismo polarizado, en la certeza -que poco a poco va ganando terreno en la conciencia popular- de que el autoritarismo es más eficiente y más barato que la democracia. La solución de los problemas sociales no pasa por la construcción de consensos sino por el carisma de un ser providencial que nos salve, nos libre de nuestros sufrimientos. Ya veremos, dijo un ciego.
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Tesoro jalapeño
A lo mejor a parte de la ciudadanía jalapeña le parecerá exagerado afirmar que uno de los tesoros culturales más importantes de esta ciudad sea la radio universitaria. Al lado del museo de antropología, de la propia Universidad Veracruzana, de las galerías de arte, del teatro, de la orquesta sinfónica, la radio universitaria puede parecer insignificante. Sin embargo, en mi humilde opinión, el contar con un espacio que camine a contrapelo de las tendencias comerciales y promotoras de intereses particulares, características de los medios de comunicación electrónica en este país, es un gran logro.
Rayando en lo heroico, la radio de la UV se mantiene y muestra una madurez que se expresa en su programación, definida claramente por el objetivo de difundir y promover la cultura y el desarrollo científico de Veracruz y de México. Escuchar música clásica, jazz, tangos, poesía, y en general opiniones alternativas para comprender la realidad social y cultural, es un lujo en este país. Basta darse una vuelta por otras ciudades importantes para confirmar la ausencia de radios promotoras de cultura y sin fines de lucro. El espectro radiofónico está copado por intereses comerciales que sirven no sólo a las disqueras y promotores artísticos sino a intereses personales, ilegítimos, pero que dejan enormes ganancias y privilegios a unos cuantos.
Se podría argumentar que la señal es débil y en ciertas zonas de la ciudad inexistente pero eso puede ser resuelto, en buena parte, simplemente solicitando -como lo están haciendo las radiodifusoras comerciales- que la secretaría de Gobernación conceda el uso de un espacio en FM, lo cual mejoraría mucho la calidad de la señal y ampliaría el impacto de su programación más allá de la capital del estado. Ojalá que la comunidad de la UV reconozca que el fortalecimiento de la radio universitaria es fundamental para la salud pública veracruzana y para el desarrollo de la propia universidad. Hay que luchar para que los tesoros heredados de varias generaciones de universitarios y universitarias no sólo sobrevivan sino mejoren y ofrezcan un espacio de reflexión a la sociedad, que dicho sea de paso, es la razón de ser del conocimiento y de la universidad pública. Feliz año nuevo, radio UV y que sean muchos más.
Rayando en lo heroico, la radio de la UV se mantiene y muestra una madurez que se expresa en su programación, definida claramente por el objetivo de difundir y promover la cultura y el desarrollo científico de Veracruz y de México. Escuchar música clásica, jazz, tangos, poesía, y en general opiniones alternativas para comprender la realidad social y cultural, es un lujo en este país. Basta darse una vuelta por otras ciudades importantes para confirmar la ausencia de radios promotoras de cultura y sin fines de lucro. El espectro radiofónico está copado por intereses comerciales que sirven no sólo a las disqueras y promotores artísticos sino a intereses personales, ilegítimos, pero que dejan enormes ganancias y privilegios a unos cuantos.
Se podría argumentar que la señal es débil y en ciertas zonas de la ciudad inexistente pero eso puede ser resuelto, en buena parte, simplemente solicitando -como lo están haciendo las radiodifusoras comerciales- que la secretaría de Gobernación conceda el uso de un espacio en FM, lo cual mejoraría mucho la calidad de la señal y ampliaría el impacto de su programación más allá de la capital del estado. Ojalá que la comunidad de la UV reconozca que el fortalecimiento de la radio universitaria es fundamental para la salud pública veracruzana y para el desarrollo de la propia universidad. Hay que luchar para que los tesoros heredados de varias generaciones de universitarios y universitarias no sólo sobrevivan sino mejoren y ofrezcan un espacio de reflexión a la sociedad, que dicho sea de paso, es la razón de ser del conocimiento y de la universidad pública. Feliz año nuevo, radio UV y que sean muchos más.
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lunes, 17 de noviembre de 2008
PEMEX ayer y hoy
Una de las imágenes más conmovedoras de la historia de México en el siglo XX es aquélla en la cual, después de la expropiación petrolera ordenada por el general Cárdenas, el pueblo acudió al Zócalo para ayudar al presidente a pagar la indemnización de las empresas extranjeras. Aparecen así en un documental, la abuelita abnegada que saca de su pañuelo los pocos centavos que carga, o el niño de primaria que entrega el cochinito de los ahorros. Creo que esas imágenes están grabadas no sólo en la historia sino en la mente colectiva de este país. No me parece exagerado afirmar que ese momento histórico forjó una alianza entre los sectores populares y el estado mexicano que hizo posible que el país no sufriera golpes de estado y guerras civiles como en Sudamérica. Además le dio la posibilidad al país de posicionarse en el espectro político internacional y mantener relativamente cierta autonomía de los Estados Unidos.
El papel que jugaron los empleados de las empresas petroleras fue heroico pues tuvieron que mantener la planta petrolera produciendo, a pesar de las enormes carencias, consecuencia de la actitud beligerante de los dueños de las empresas nacionalizadas, que hicieron todo para que técnicamente fuera imposible seguir sacando petróleo y convertirla en gasolina. La creación de PEMEX fue una gesta heroica que galvanizó un proyecto nacionalista y republicano, alcanzando los terrenos de la leyenda. Se cuenta que una vez nacionalizado el petróleo, fue necesario obtener la fórmula para convertirlo en gasolina. Para tal efecto se reunió a un grupo de ingenieros que se dieron a la tarea de lograr dicho objetivo. Sus esfuerzos fueron interrumpidos por una explosión, debido a los experimentos que realizaban, que les costó la vida. Se tuvo que volver a reunir otro equipo que finalmente logró la ansiada fórmula. Mas allá de que sea verdad o mentira, la leyenda quiere dejar en claro que el esfuerzo realizado por las y los mexicanos fue enorme y costó vidas humanas.
Pero los tiempos cambian y hoy ya nadie quiere acordarse de lo que costó obtener el petróleo para la Nación. Al contrario, la reformita aprobada para quitar los candados que mantenían a las empresas extranjeras al margen de la explotación, transformación y distribución, hoy ya no existen. Más aun, corre el rumor de que los propios empleados de PEMEX, en particular sus abogados, fueron los que se encargaron de buscar la manera de burlar a la Constitución -pagados por las empresas como Repsol y Shell- y alterar las leyes secundarias que permitirán, de ahora en adelante, hacer de manera legal lo que antes se hacía ilegalmente. Paradojas de la historia: los trabajadores de PEMEX que en el pasado la construyeron hoy la desmantelan. Y no me refiero sólo a los abogados al servicio de las corporaciones internacionales sino a todos los que en ella laboran. El sindicato ni se inmutó. Ya veremos cuando comparen sus salarios con los salarios de los trabajadores extranjeros. Y luego dicen que la historia va para adelante.
El papel que jugaron los empleados de las empresas petroleras fue heroico pues tuvieron que mantener la planta petrolera produciendo, a pesar de las enormes carencias, consecuencia de la actitud beligerante de los dueños de las empresas nacionalizadas, que hicieron todo para que técnicamente fuera imposible seguir sacando petróleo y convertirla en gasolina. La creación de PEMEX fue una gesta heroica que galvanizó un proyecto nacionalista y republicano, alcanzando los terrenos de la leyenda. Se cuenta que una vez nacionalizado el petróleo, fue necesario obtener la fórmula para convertirlo en gasolina. Para tal efecto se reunió a un grupo de ingenieros que se dieron a la tarea de lograr dicho objetivo. Sus esfuerzos fueron interrumpidos por una explosión, debido a los experimentos que realizaban, que les costó la vida. Se tuvo que volver a reunir otro equipo que finalmente logró la ansiada fórmula. Mas allá de que sea verdad o mentira, la leyenda quiere dejar en claro que el esfuerzo realizado por las y los mexicanos fue enorme y costó vidas humanas.
Pero los tiempos cambian y hoy ya nadie quiere acordarse de lo que costó obtener el petróleo para la Nación. Al contrario, la reformita aprobada para quitar los candados que mantenían a las empresas extranjeras al margen de la explotación, transformación y distribución, hoy ya no existen. Más aun, corre el rumor de que los propios empleados de PEMEX, en particular sus abogados, fueron los que se encargaron de buscar la manera de burlar a la Constitución -pagados por las empresas como Repsol y Shell- y alterar las leyes secundarias que permitirán, de ahora en adelante, hacer de manera legal lo que antes se hacía ilegalmente. Paradojas de la historia: los trabajadores de PEMEX que en el pasado la construyeron hoy la desmantelan. Y no me refiero sólo a los abogados al servicio de las corporaciones internacionales sino a todos los que en ella laboran. El sindicato ni se inmutó. Ya veremos cuando comparen sus salarios con los salarios de los trabajadores extranjeros. Y luego dicen que la historia va para adelante.
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La sutil manipulación en los noticieros televisivos
Dadas las dimensiones de las sociedades contemporáneas resulta imposible hacer llegar a los electores las propuestas de los candidatos sin utilizar la radio y la televisión. Las campañas políticas hoy requieren de las técnicas de mercado, que originalmente fueron y son utilizadas para la venta de bienes de consumo.
Me parece muy acertado que en la discusión con respecto del papel de los medios en la competencia electoral se vaya mas allá del tema relativo a legislar para evitar que los medios apliquen tasas discrecionales a los partidos, en función de sus intereses, para abordar el relativo a la cobertura que ofrecen los medios, vía noticiarios, a los partidos en competencia. Y es que no se puede olvidar que el ciudadano común se informa de política sobre todo en los noticiarios estelares de las distintas empresas de comunicación. Pero es en los noticiarios donde precisamente se manifiesta la ausencia de la supervisión de la sociedad.
Si bien resulta importante que en los noticiarios las notas, las crónicas, los reportajes sean igual en número para todos los partidos, sobre todo en los medios públicos, no se puede olvidar que aun cuando se respete la igualdad al respecto, la desigualdad puede tener un carácter mucho más sutil, y por lo tanto, más efectivo. Esto es así ya que el tratamiento de las notas puede variar enormemente entre una y otra.
Por ejemplo, en una nota aparece el candidato A en primer plano dirigiendo un discurso a sus simpatizantes mientras que el candidato B no aparece en la nota y sólo aparecen imágenes de archivo con la voz del reportero describiendo lo que pasó. Podría ser peor, por ejemplo con respecto al tono de voz y lenguaje no verbal de las persona que lee las noticias frente a las cámaras. Mientras que el candidato A no sólo recibe los primeros planos sino el tono respetuoso y grave del conductor del noticiario al referirse al acto de campaña, el candidato B recibe del conductor un tono irónico, poniendo cara de preocupación o de franca burla, según su estado de ánimo y los intereses de la televisora.
Habrá que empezar a pensar en como regular a los noticiarios sin suprimir la diversidad de opiniones y recordando que los medios de comunicación son concesiones y no propiedad privada. De ello dependerá en buena medida el futuro de nuestra incipiente democracia.
Me parece muy acertado que en la discusión con respecto del papel de los medios en la competencia electoral se vaya mas allá del tema relativo a legislar para evitar que los medios apliquen tasas discrecionales a los partidos, en función de sus intereses, para abordar el relativo a la cobertura que ofrecen los medios, vía noticiarios, a los partidos en competencia. Y es que no se puede olvidar que el ciudadano común se informa de política sobre todo en los noticiarios estelares de las distintas empresas de comunicación. Pero es en los noticiarios donde precisamente se manifiesta la ausencia de la supervisión de la sociedad.
Si bien resulta importante que en los noticiarios las notas, las crónicas, los reportajes sean igual en número para todos los partidos, sobre todo en los medios públicos, no se puede olvidar que aun cuando se respete la igualdad al respecto, la desigualdad puede tener un carácter mucho más sutil, y por lo tanto, más efectivo. Esto es así ya que el tratamiento de las notas puede variar enormemente entre una y otra.
Por ejemplo, en una nota aparece el candidato A en primer plano dirigiendo un discurso a sus simpatizantes mientras que el candidato B no aparece en la nota y sólo aparecen imágenes de archivo con la voz del reportero describiendo lo que pasó. Podría ser peor, por ejemplo con respecto al tono de voz y lenguaje no verbal de las persona que lee las noticias frente a las cámaras. Mientras que el candidato A no sólo recibe los primeros planos sino el tono respetuoso y grave del conductor del noticiario al referirse al acto de campaña, el candidato B recibe del conductor un tono irónico, poniendo cara de preocupación o de franca burla, según su estado de ánimo y los intereses de la televisora.
Habrá que empezar a pensar en como regular a los noticiarios sin suprimir la diversidad de opiniones y recordando que los medios de comunicación son concesiones y no propiedad privada. De ello dependerá en buena medida el futuro de nuestra incipiente democracia.
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