Como lo señalamos en una colaboración anterior, las exigencias mediáticas del proceso electoral han obligado a los candidatos a sacarse ases (¿o heces?) de la manga para mantener presencia en la carrera por la presidencia de la república. En esta ocasión nos ocuparemos de AMLO y su actuación en los últimos meses.
Omitiremos señalar su propuesta de la república del amor o su actitud de perdonavidas hacia sus adversarios políticos, como Salinas, Televisa y demás, que contienen perlas electorales de alto mérito. Tampoco entraremos en el tema de su imagen de viejito buena onda, siempre en control de sus emociones y con la misma cantinela, que no varió en los dos debates oficiales más el reciente organizado por los jóvenes del #132, concentrado en mostrarse conciliador y sin dientes. Sin duda que en los últimos seis años su transitar por los caminos de terracería le han aflojado bastante su actitud crítica, convirtiéndose en una sombra de lo que fue en la campaña del 2006.
En todo caso, nos vamos a concentrar en su propuesta de gabinete, que no es más que una muestra clara de las exigencias que impone la mercadotecnia política y de su calculado desplazamiento hacia la derecha, como bien lo señaló hace ya varios meses el subcomandante Marcos. En su gabinetazo podemos encontrar los compromisos políticos que el tabasqueño suscribió públicamente para utilizarlos como moneda de cambio para lograr votos. Empresarios, burócratas de alto rango y personalidades del mundo de la cultura y la ciencia no dejan lugar a dudas de que su proyecto no quiere molestar a los dueños del país sino pavimentar el camino para la continuidad.
Pero para muestra basta un botón: Juan Ramón de la Fuente, ex secretario de Salud con Ernesto Zedillo, y por si fuera poco lo anterior, represor de estudiantes de la UNAM y cabeza visible del proyecto privatizador de la educación superior, como eventual secretario de Educación. Cómo olvidar el papel que jugó de la Fuente en el conflicto universitario de 1999-2000, su petición para violar la autonomía universitaria y solicitarle al gobierno federal la intervención de la Policía Federal Preventiva –que por cierto se estrenó con esa infame acción. Cómo olvidar su paso por la rectoría de la UNAM, que no tuvo otro objetivo que posicionarlo para que fuera mencionado como posible candidato a la jefatura del Distrito Federal. Pero sobre todo, cómo olvidar que gracias a su amor por la educación pública envió a la cárcel a más de mil estudiantes y los acusó de terrorismo, sabotaje y demás linduras.
A los que estuvimos en esos días en la UNAM nunca dejó de sorprendernos la frialdad y el cinismo con que se condujo a lo largo del conflicto estudiantil. Y además cómo -después de haber metido a la policía militar y ‘recuperado’ el control de la UNAM- improvisó una campaña mediática que promovió lo que ya todos sabíamos desde antes del fin de siglo: que la UNAM es la universidad más importante de habla hispana en el mundo. Gracias a ella quedó como el salvador de la UNAM, pues muchos pensaron que la Máxima Casa de Estudios jamás se repondría de la enorme campaña de desprestigio instrumentada por los poderes fácticos en contra del movimiento estudiantil y de la educación gratuita, laica y obligatoria entre 1999 y 2000.
Más aún, AMLO tuvo la ocurrencia de anunciar que “…quiero que Juan Ramón de la Fuente se convierta en el nuevo José Vasconcelos para sacar adelante la educación” El referido Vasconcelos fue un personaje claramente emparentado con la derecha católica mexicana en los años veinte y con Alemania durante la II guerra mundial. En este sentido, si el perredista se refería a la simpatía que externó Vasconcelos con respecto al nazismo y su desprecio por la democracia, no me queda más remedio que reconocer que Juan Ramón de la Fuente, gracias a su demostrada inclinación por el autoritarismo y la represión, se ajusta plenamente al perfil del autor del Ulises criollo. En todos lados se cuecen perlas.
miércoles, 20 de junio de 2012
jueves, 14 de junio de 2012
Las contribuciones del #132 a la crítica de la farsa electoral. (3 de 3)
Se había mencionado
en la primera parte de este tema que el #132 había subrayado el carácter
pacifista de sus acciones, lo que resulta lógico en un contexto permeado
por la guerra de ‘baja intensidad’ que ha invadido al país.
Y a pesar de que los seguidores del candidato del PRI han insistido
en calificarlo como violento -para ocultar el verdadero origen de la
violencia electoral exhibido en innumerables videos donde aparecen grupos
priístas agrediendo a jóvenes que se manifiestan en los actos de campaña
de Peña- los integrantes del #132 tienen muy claro que la violencia
no es el camino.
En este sentido, las
actividades del movimiento tienen como eje la no violencia y su acción
por excelencia es articular su presencia en cada acto de campaña de
Peña, manifestando su repudio y visibilizando lo que muchos ciudadanos
no se atreven a manifestar en público: su hartazgo por los viejos estilos
de hacer política en México y el cinismo de un candidato de laboratorio.
Pero estas manifestaciones
de repudio no podrían ser organizadas sin la otra cara de las acciones
colectivas del #132: la creativa y dinámica utilización de las redes
sociales. Y es este rasgo el que define la naturaleza de sus acciones
y su alta efectividad para burlar el cerco informativo impuesto por
la mediocracia mexicana. De hecho, estirando un poco el argumento se
podría afirmar que la dinámica de las redes sociales es la que configura
la base del movimiento, no sólo porque surge con el video en donde
los jóvenes estudiantes responden a las acusaciones de ser porros y
acarreado sino porque es en el ciberespacio en donde los #132 se encuentran
en su elemento natural. Su destreza en el manejo de las redes y su capacidad
para neutralizar por ese medio los ataques y descalificaciones son lo
que potencian sus acciones y actividades.
Casi de manera instantánea,
los #132 ‘suben’ a la red todo acción, magnificando así su impacto.
De hecho, buena parte de los actos de repudio contra Peña son llevados
a cabo por decenas o a veces centenas de estudiantes, pero son grabados
y colocados en infinidad de blogs, en twitter y videos en Youtube, magnificando así su impacto e involucrando a miles
y miles de personas, que las comparten en sus plataformas personales
y comentan en donde los dejen. Y el decir buena parte es porque no se
pueden pasar por alto las manifestaciones masivas, como la organizada
en la ciudad de México esta semana, que contó con alrededor de cien
mil manifestantes. Esto sin mencionar que mucha de la información que
produce el movimiento es retomada por la prensa nacional –la local
sigue amordazada en la mayor parte del país- por noticieros y grupos
de discusión en la televisión y la radio.
Así las cosas,
la consistencia entre las demandas, la organización y las formas de
acción del #132 configuran un movimiento con una fuerza moral
y gran capacidad para influir en la percepción de los ciudadanos con
respecto al proceso electoral. Muchos se preguntan, incluso sus propios
integrantes, cuál será el futuro del movimiento, sobre todo después
de las elecciones. Pero esa pregunta pasa por alto que el #132 ha logrado
ya sus objetivos originales: denunciar la manipulación de los poderes
fácticos en las elecciones y el voto de calidad que ejercen para burlar
la voluntad de las mayorías. Más allá del futuro del movimiento habrá
que evaluar al movimiento por su capacidad para evidenciar, durante
las campañas, las trampas de la democracia electoral entre los habitantes
de este país. Y en ese aspecto su éxito ha sido enorme. Más aún,
probablemente logre también sacar a los votantes indecisos de sus casas
para desafiar a esos poderosos que, elección tras elección, se salen
con la suya envueltos en el falso manto del discurso democrático y
acabar con la farsa electoral.
miércoles, 6 de junio de 2012
Las contribuciones del #132 a la crítica de la farsa electoral. (2 de 3)
La identidad del movimiento
se configura en torno a la deplorable y evidente alianza entre las televisoras
y Enrique Peña. En la medida en que los estudiantes mantengan identificado
al adversario, las posibilidades de que el movimiento se fortalezca
son grandes. Sin embargo, parece que conforme el tiempo pasa, las demandas
se están diversificando, tal vez demasiado, probablemente por la enorme
presión que están ejerciendo los poderes fácticos para obligarlos
a neutralizar sus críticas al candidato del PRI y a Televisa.
Por lo que respecta
a las formas de organización parece que el movimiento, que surgió
en la ciudad de México se empieza extender a los estados de la república,
lo que pondrá a prueba su capacidad para configurar una estructura
que pueda tener presencia en todo el país. Las manifestaciones
de repudio hacia Peña han cobrado forma en estados como Tabasco, el
estado de México, Guerrero, Quintana Roo y Guanajuato, lo que confirma
que el elemento aglutinador es el antipriísmo. Las consignas no dejan
lugar a dudas: “¡La democracia no es una telenovela! y ¡Yo soy prole,
pero sí leo!”, “¡Ibero aguanta,
Guerrero se levanta!” o declaraciones como “No es odio ni intolerancia
contra su nombre (Peña Nieto), sino hartazgo e indignación ante lo
que éste representa” que claramente matizan la crítica y muestran
su rechazo a un eventual regreso del PRI a Los Pinos.
En la primera
asamblea interuniversitaria celebrada en Ciudad Universitaria
a la que acudieron representantes de 54 universidades públicas y privadas
se puso a prueba la capacidad del movimiento para dialogar. Por cerca
de 12 horas se discutieron en 15 de mesas de trabajo temas como la postura
del #132 frente a los medios, su relación con otros movimientos sociales
e incluso su agenda poselectoral. Aglutinados en asamblea plenaria se
leyeron las principales propuestas sin olvidar, insisto, su demanda
central: su rechazo al regreso del viejo régimen encarnado por Peña.
Por otro lado, el #132
está consciente de la necesidad de establecer puentes con otros movimientos
fuera del país como los Ocupa Wall Street o Los Indignados los cuales
han respondido favorablemente. Este hecho podría fortalecer al #132
pues conocerá otras formas de lucha para ampliar su capacidad de movilización.
En todo caso la organización girará en torno a la Asamblea General
Universitaria, en donde estarán los representantes de las universidades
adherentes, y una Coordinadora Interuniversitaria que tendrá
un carácter operativo pero sin capacidad para tomar decisiones.
En la primera Reunión
Nacional Interuniversitaria, celebrada el martes 5
de junio y que contó con representantes de 98 universidades, el tema
que generó más polémica fue su posición con respecto al voto. Se
discutieron tres propuestas: voto útil, voto nulo o voto crítico e
informado. La última opción fue la que recibió el visto bueno de
los representantes lo que parece una decisión congruente con las demandas
originales. Las discusiones duraron más de veinte horas y por momentos
se tuvo que llamar al orden porque las cosas parecían salirse del control
de los moderadores pero la sangre no llegó al río y se pudieron articular
las propuestas.
Como se ve, el cuidado
que ha puesto el #132 por abrir canales de discusión y la conformación
de consensos demuestra que el impulso original empieza a tomar forma.
Pero también define el carácter ético de un movimiento que quiere
definir en su práctica política y en sus relaciones internas un espacio
de tolerancia, de respeto a la diversidad, que los coloque en las antípodas
de la política institucional. Pero y ¿cuáles son sus formas de acción?
Eso lo analizaremos en la próxima entrega.
jueves, 31 de mayo de 2012
Las contribuciones del #132 a la crítica de la farsa electoral. (1 de 3)
Parece existir un consenso con respecto al estímulo
que representa para el proceso electoral en curso el movimiento #132.
Algunos destacan el hecho de que l@s estudiantes han puesto en práctica
una dinámica inédita en la historia de las campañas mexicanas, que
combina los rasgos de un movimiento antisistémico pos ’94, con la
posibilidad de producir información alternativa al duopolio por medio
de las ciber-redes sociales. Otros simplemente nos tratan de convencer
de que el movimiento estudiantil no cambiará nada en las preferencias
santificadas por las ‘encuestas’.
El desprecio que manifiestan los adversarios del #132
por sus ataques a Peña Nieto no es otra cosa que el origen del movimiento
estudiantil. Tal reacción -después de la desafortunada visita del
‘candidatazo’ a la Universidad Iberoamericana el 11 de mayo- fue
el agravio sobre el que se empezó a construir la protesta estudiantil:
su protesta por ser tildados de acarreados y porros, de practicar, irónicamente,
las viejas prácticas del PRI. A este agravio habría que agregar otros
como el calificativo de ‘ninis’, amplificado por la opinión pública,
incluso para culparlos de la situación económica y también de la
(in) seguridad pública, como si no fuera suficiente estigmatizarlos
por no trabajar y no estudiar cuando el país se está cayendo a
pedazos.
El ‘niño verde’ nos hizo el favor de establecer
el vínculo de los agravios de políticos, intelectuales, funcionarios
y el que se apunte, en contra de la juventud cuando afirma sin tapujos: “Creo que es hora
de que estos ‘ninis’ hagan algo por el país. Que hagan algo productivo
para ellos. Que se dediquen a trabajar” en clara referencia al #132. Jorge Emilio González se distingue
por su cinismo y no extraña a nadie que muestre con tanta elegancia
su desprecio por el movimiento estudiantil y su carácter ético.
Porque un rasgo esencial del #132 es precisamente
su atención en la ética como revulsivo para enderezar la crítica
a la farsa electoral. Un elemento de identidad que ha congregado a los
#132 es su acento en los principios, al grado de que elaboraron un código
de ética con tres principios básicos: el apartidismo, el pacifismo
y el respeto a los espacios públicos. El proponerse hacer política
fuera de los partidos -a pesar de la coyuntura electoral o tal vez por
eso- es una táctica antisistémica inaugurada por los neozapatistas
en Chiapas como columna central de lo que distingo como contrapolítica.
La renuncia a la estrategia de los ‘dos pasos’ -típica de la socialdemocracia
desde inicios del siglo XX- que establece como canon para la acción
política: primero la toma del poder, para después cambiar el mundo,
es clave para distinguir la naturaleza y el carácter de un movimiento.
El pacifismo me parece un reflejo evidente de la situación de violencia
generalizada que se vive en México y del compromiso ético del #132
por la paz. Por último, el no afectar las calles con manifestaciones
resulta una muestra del respeto a los espacios públicos en un contexto
en que es común la invasión sistemática y la privatización de éstos.
Los que pensamos que el #132 prefigura un movimiento
antisistémico con posibilidades de condicionar, que no determinar,
la coyuntura electoral y eventualmente enriquecer la cultura de la política,
sostenemos también que mas allá de los votos que logre desviar de
la fórmula priísta ha redefinido la discusión en plena campaña,
poniendo el acento en el poder de los dueños del dinero para manipular
elecciones a placer y salirse con la suya, particularmente de las televisoras.
Asimismo queda claro que la juventud universitaria, frente al hartazgo
del espectáculo electoral, se han propuesto participar en él pero
de manera activa, creativa y crítica. Y eso me parece una contribución
muy alentadora.
miércoles, 23 de mayo de 2012
La educación no es la solución.
En medio de una ofensiva
orquestada desde Los Pinos y alentada por los dueños del dinero en
contra de los maestros y de la educación pública, no tengo más remedio
que explicar porque no creo que la educación sea la panacea para salir
del hoyo en que nos encontramos. Lejos de mi ponerme del lado de la
líder vitalicia del SNTE; lo que me interesa es criticar al mito liberal
por excelencia: sólo la educación hace a los ciudadanos responsables
y conscientes de sus grandes responsabilidades.
A partir de la creación
del estado liberal, una vez consumada la aventura napoleónica, los
ideólogos de la libertad formularon el argumento de que la única manera
de conceder el sufragio universal y arribar a la democracia era por
medio de la educación. Sólo así, nos siguen diciendo, vamos a formar
una ciudadanía responsable y a la altura de las demandas de una sociedad
libre y democrática. Mientras no lleguemos a este estadio civilizado,
según los emisarios liberales, el autoritarismo será la única manera
de mantener el curso de la historia pues la ignorancia del pueblo sólo
conduce a la tiranía.
En nuestras tierras
y después de la revolución un emisario de la derecha liberal conservadora,
José Vasconcelos, inició una cruzada que me recuerda las telesecundarias
que hoy se instalan en poblaciones rurales, con tecnología de
punta, pero que no sirve porque en el aula no hay luz. Del mismo modo,
Vasconcelos repartía libros de los clásicos griegos entre personas
analfabetas, alimentando el mito de que la educación nos hará libres
y dignos de pertenecer a la civilización occidental, aunque fuera por
ósmosis. Hoy por hoy, la campaña de desprestigio en contra de los
maestros de primaria y secundaria pregona a los cuatro vientos que mientras
la educación no sea de calidad el país seguirá siendo pobre. Más
aún, que ésa es la causa fundamental de nuestra situación.
Y lo dice el presidente
que pertenece a un partido que por cálculo político se alió sin miramientos
con la burocracia sindical priísta desde el año 2000, cuando la señora
Marta revivió a la Gordillo para apuntalar el sexenio de su marido.
Parece que ahora los momios han cambiado y, otra vez el presidente en
turno, para mejorar su deteriorada imagen y de paso darle un empujoncito
a Chepina en plena campaña electoral, se lanza en una aventura conjunta
con televisoras, empresarios y la ultraderecha católica para decirnos
que hoy el peligro para México son los maestros y la educación pública.
Lo que sostiene a toda
esta maniobra política es el viejo mito liberal de que la educación
es la clave para desarrollar un país, cuando en realidad –recordando
al sociólogo francés Pierre Bourdieu- la educación pública
y privada no tienen otro objetivo que reproducir las condiciones de
explotación y discriminación que caracterizan el sistema en el que
vivimos. Comparto con él la idea de que, en general, la educación
oficial está para esclavizar al ser humano y no para emanciparlo. En
este sentido, todo este proyecto por la ‘calidad’ de la educación
no es más que una directiva del Banco Mundial para reforzar a la educación
como un proceso estupidizante (auto sic) que aleja al individuo de la
capacidad para pensar por sí mismo y romper con los prejuicios que
nos caracterizan. Lo que se pretende con ese modelito educativo es profundizar
la dominación de los poderosos y evitar que países como el nuestro
rompa la dinámica de la explotación y el sometimiento.
Si se asume que el estado
liberal ha muerto, no queda más remedio que alejarnos de sus mitos
fundacionales. Entre ellos destaca el de la educación, que hoy es principal
factor para explicar desde el poder la causa de nuestra situación y
ocultar las causas verdaderas del fracaso. Y si bien es cierto que ésa
burocracia sindical –sí, la misma que arropó al copete mayor en
Misantla- es parte del problema, habrá que agregarle otras tanto o
más importantes: la impunidad rampante, el sometimiento a las políticas
yanquis como el TLCAN y el Plan Mérida, la discriminación y el racismo
que sostienen el sistema económico actual. De otro modo seguiremos
en las mismas.
jueves, 10 de mayo de 2012
Perlas electorales: Gabriel Quadri y el Neoliberalismo Verde Región 4
Sin la intención de analizar las
peripecias del debate -que pudo más que un partido de futbol y las amañadas
predicciones de Salinas Pliego- y a pesar de la remotísima posibilidad de que Gabriel
Quadri gane la elección presidencial, no me queda más remedio que desenmascarar
sus ‘propuestas’ en vista de su éxito relativo que se vio reflejado en el
crecimiento de las intenciones de voto para su causa.
Muchas personas quedaron
impresionadas por la forma en que articuló sus propuestas, perdiendo de vista
su contenido, su esencia. Y ésta no es otra cosa que lo que hace ya algunos
años se empezó a utilizar en EEUU para mejorar la imagen del neoliberalismo en
decadencia: el neoliberalismo verde, mejor conocido en nuestro territorio como
desarrollo sustentable. Este adefesio de modelo económico es sólo una versión
edulcorada del neo extractivismo que estamos viviendo -por ejemplo en el estado
de Veracruz con los proyectos mineros e hidroeléctricos.
El neoliberalismo verde se
caracteriza por el intento de vender la idea de que es posible seguir
explotando la naturaleza sin depredarla, de que el capitalismo puede moderar su
sed de ganancias en aras del mantenimiento del equilibrio ecológico. Dada la
dinámica de acumulación de riqueza, que coloca en la cúspide la rentabilidad de
las inversiones, tal argumento no es más que una vil patraña La propuesta es
promovida desde hace tres años por el Programa de las Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente (PNUMA) y su objetivo real es alargar lo más posible la existencia
del neoliberalismo depredador alrededor del mundo.
En este sentido, las ‘originales’
propuestas del empresario Quadri (así se autodenominó al iniciar su
intervención en el debate) no son más que una versión para la región 4 de un
modelo económico que ha operado en México por treinta años con los resultados
que todos conocemos. Su fe en el empresariado como factor de cambio resulta a
estas alturas el colmo de la demagogia, aunque nuestros políticos lo repitan
como loros
Pero lo peor de todo es su táctica
de colocarse como el ciudadano ejemplar, interesado por mejorar la economía
nacional y ajeno a los enjuagues y prácticas de los políticos, cuando en
realidad representa a un actor político profundamente corrupto y criado en el
populismo que tanto criticó a lo largo de su participación en el primer debate:
la maestra Gordillo. A esos que ven con simpatía su aparente independencia
habrá que recordarles que la estrategia de Quadri es lograr mantener el
registro el partido que lo apoya -que es el negocio familiar de su patrona-
amparado en un modelo económico que resulta ‘innovador’ pero profundamente
demagógico.
Más aún, además de procurar mantener
con vida un partido familiar simulando inteligencia y capacidad, el señor
Quadri y su ventrílocuo están trabajando para quitarle votos a la oposición -sobre
todo a la encabezada por el candidato de las ‘izquierdas’- y contribuir así a
que en un escenario probable de elección cerrada, el dinosaurio pueda volver a
Los Pinos. Y si no como explicar que el títere de la mamá del Chucki le entró
también a la guerra de lodo que tanto denunció para atacar a López, mientras
que a los otros no los tocó ni con el pétalo de un rosa. No sería una sorpresa
que le den hueso en el gabinete si gana Peña para recompensar sus servicios.
Así las cosas y a pesar de que los
otros candidatos evitaron engancharse en las provocaciones que les lanzaba el
candidato del PANAL para no hacerle el caldo gordo, habrá que seguirlo con
atención como el demagogo más perverso y peligroso en esta campaña
presidencial, lo que demuestra que no fue elegido al azar y que es un digno
representante de la Gordillo y su estilo político. De eso no me queda la menor
duda.
miércoles, 2 de mayo de 2012
El desafío de TV Azteca y su desprecio por el interés público.
Los dimes y diretes
entre los equipos de campaña de los candidatos presidenciales por presentarse
a más debates que los establecidos por la autoridad electoral han sido
opacados por el anuncio de TV Azteca de transmitir, en el mismo horario
que el debate del domingo, un partido de futbol. La maniobra muestra
claramente el desprecio por el interés público que ha caracterizado
al infame Ricardo Salinas Pliego, manifestado por los sistemáticos
enfrentamientos con la autoridad dizque para defender la libertad de
expresión.
Viene a la memoria la
campaña de desprestigio que montó Salinas Pliego contra el jefe
de gobierno del Distrito Federal, cuando fue asesinado Paco Stanley,
con la intención de desconocer y poner en aprietos a un representante
popular elegido en 1997. Con el mayor cinismo, el dueño de la televisora
del Ajusco acusó a Cuauhtémoc Cárdenas y a su gobierno de ser los
responsables. Después salió a la luz la verdadera causa del crimen
pero no por ello hubo una disculpa pública ni mucho menos. Desde entonces
a la fecha, las televisoras se han envalentonado contra las instituciones
públicas sobre todo porque se han vuelto más poderosas y porque
los políticos son cada vez más dependientes del duopolio televisivo.
La sugerencia de Salinas
Pliego fue que si la gente quería ver el debate lo hiciera en el canal
de la competencia lo que obligó a Televisa a seguirle los pasos, desplazando
la transmisión del debate a un canal menor para mantener en el canal
de las ‘estrellas’ su programa estelar. El resultado será entonces
que el debate tendrá una cobertura limitada, lo que seguramente debilitará
el probable impacto del acto electoral por excelencia, en el ánimo
de los votantes.
Estas maniobras demuestran
claramente que las televisoras privilegian el interés privado, o sea
las ganancias, en detrimento del público con la mano en la cintura
y con altas probabilidades de salirse con la suya. Es un desafío evidente
a la autoridad pública, en particular a la electoral aunque también
a la del gobierno federal, y una muestra clara de desprecio por los
votantes y su derecho a la información. La respuesta del consejero
presidente del IFE, Leonardo Valdéz fue bastante tibia y la secretaría
de Gobernación no parece muy decidida a intervenir aunque podría.
La declaración de Salinas
Pliego en su cuenta de twitter confirma lo anterior al escribir, en respuesta a los
críticos de la medida, "¡Éste sí es un debate! Entre un grupito
de twitteros autoritarios y los ciudadanos libres de votar por lo que
quieren ver." Vaya manera de invertir el problema pues ahora resulta
que serán los ciudadanos y no él -y su evidente desprecio por el interés
público- los que ‘eligirán’ sustituir el debate por una escaramuza
futbolera.
El sonsejero (súper
sic) estrellita del IFE, Lorenzo Córdoba, declaró en su cuenta de twitter que:
"El tema de la transmisión de los debates presidenciales pone
a prueba la vocación democrática de las televisoras y radiodifusoras
privadas". No señor consejero, el tema pone a prueba la solidez
y capacidad de nuestras instituciones públicas para meter en cintura
a los empresarios que, como Salinas Pliego y Azcárraga, han desafiado
sistemáticamente las leyes y los principios republicanos. El problema
detrás de todo este sainete es el contubernio entre la clase política
-sobre todo la que está en el poder- y los empresarios nacionales y
extranjeros para seguir llenándose los bolsillos a costa del interés
público que se supone los primeros están encargados de defender.
¿Puede la autoridad
enfrentar semejante desafío? Claro que puede pero ¿acaso la experiencia
nos permitiría suponer que lo va a hacer?
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