jueves, 9 de febrero de 2012

El destello del copete y la crisis del régimen

Una de las tendencias típicas de un régimen político agotado es el debilitamiento de la renovación de las élites. El promedio de edad de los integrantes del último gabinete de Porfirio Díaz, el de 1910, era de casi ochenta años. El porfiriato se mostraba así como un régimen caduco, imposibilitado por su debilidad interna a renovar a sus integrantes. De hecho, la principal bandera del maderismo (hoy recubierta de afanes democráticos) era precisamente la renovación de la élite política y no la posibilidad de que las mayorías participaran en la política, como hoy nos quieren hacer creer sus apologistas encabezados por Krauze y compañía.

La lista de los futuros candidatos de ‘unidad’ a las diputaciones federales del PRI recuerda precisamente ésa tendencia. El ‘partidazo’ no logra establecer un mecanismo que le permita renovar sus cuadros dirigentes con regularidad y más bien parece que se resigna a ser una organización cada vez más cerrada, aislada de la realidad nacional. Y con renovación no me refiero a una cuestión meramente generacional sino a la posibilidad de la aparición nuevas fracciones políticas que disminuyan el poder de las camarillas.

Y es que la diferencia, en términos formales entre una fracción y una camarilla es muy sencilla: la fracción está guiada por un proyecto político; la camarilla descansa en la lealtad a una figura política, en sus objetivos personales que están siempre definidos por la permanencia en el poder. Lo que se deja ver del reciente proceso de selección de candidatos confirma que la idea no es definir proyectos sino confirmar lealtades, cueste lo que cueste.

No es casual, en este sentido, que un dirigente partidista estatal declare cosas como “Es tal el destello de Enrique Peña Nieto, de la nueva fuerza del PRI, que hay varios distritos donde hay más de uno que aspira; posiblemente en el transcurso del día se pongan de acuerdo y si no, bueno la propia Comisión Nacional de Procesos Internos va a dictaminar”

¿A qué destello se refiere? ¿Al del gel que usa para peinarse el copete? Porque dada la pobreza intelectual de Peña resulta imposible pensar que Erick Lagos se refiera al de su inteligencia. Ahora resulta que el candidato iletrado, que fue impuesto con la clásica cargada no exenta de conflictos, inspira a militantes a competir entre sí para lograr una candidatura. Para rematar, el señor Lagos se sigue enredando cuando dice que en el remoto caso de que existan varios aspirantes, pues que se arreglen en lo oscurito. Ahora que si no se pueden arreglar pues que se plieguen a la decisión de la citada Comisión. Antier los que intentaron registrar su precandidatura sin contar con la bendición de las camarillas del partido fueron literalmente jaloneados para que no llegaran a la mesa de registro, según la nota publicada por alcalorpolítico.com el día 7 de febrero.

Seguramente en el resto del país este tipo de escenas se repitieron una y otra vez, demostrando que no nada más en Veracruz se cuecen habas. Las tendencias no están sujetas al capricho o a la voluntad de los actores políticos sino que responden a procesos históricos, a hechos sociales que no dependen de la interpretación sino de la simple observación. Las candidaturas de unidad son una clara muestra del inmovilismo político, de la falta de imaginación, de la ausencia de proeyctos. Demuestran sin ambages el agotamiento, la decrepitud no de un partido sino de un régimen político. Ni las matracas, ni los acarreos ni las declaraciones histéricas pueden cambiar la realidad; sólo ocultan un poco el tremor del hundimiento de la nave.

miércoles, 1 de febrero de 2012

El populismo de Obama y la decadencia de los Estados Unidos

El reciente informe presidencial de Obama me parece significativo para comprender la dimensión de la decadencia de la hegemonía estadounidense, subrayando el tono populista que le imprimió al mensaje y que seguramente delineará su campaña para reelegirse. La debacle económica y el fin del sueño americano han obligado al presidente a reciclar viejos símbolos que lamentablemente no parecen suficientes para sacar al país del agujero en el que se encuentra aunque le pueden servir para reelegirse.

Los temas del desempleo y la desigualdad rampante en una sociedad acostumbrada a creerse la cima del mundo son necesariamente los que más atraen la atención del ocupante de la Casa Blanca, como una manera de conectarse con los votantes.

Cuando afirma que “… podemos aceptar un país donde un número de gente cada vez más reducido prospera mucho, mientras un número creciente de estadounidenses apenas sobrevive. O podemos restaurar una economía donde cada quién tiene una oportunidad, cada quién aporta lo justo… Es hora de aplicar las mismas reglas de arriba hacia abajo….” (24/01/12) resulta imposible no establecer un paralelo con los discursos de los gobernantes de los países periféricos del sistema mundo en que vivimos desde los años ochenta, o mejor dicho, del estado capitalista desde los años del New Deal. El modelo económico inspirado en el neoliberalismo se ha distinguido precisamente por aumentar la desigualdad en todo el mundo por lo que el argumento no pasa de ser un buen deseo… para lograr votos claro.

Para aumentar el dramatismo y en el colmo del cinismo, el señor de las guerras justas (y no me refiero a Calderón, quien solo obedece órdenes del Pentágono) se anima al decir que “No regresaré a los días cuando se le permitió a Wall Street jugar bajo sus propias reglas…” para tratar de ganarse a los ocupas, que han puesto en jaque a todo el país precisamente porque ésas son las reglas que definen el conflicto social hoy por hoy. Son ellos quienes han puesto el dedo en la llaga al declarar en un comunicado que “Nuestra nación y nuestro mundo están en crisis y nuestros funcionarios ‘electos’ nos han fallado. Se negaron a responsabilizar a sus donantes –Wall Street– por los crímenes financieros que llevaron a nuestro país a la bancarrota y a destruir la economía mundial…” (17/01/12)

Pero Obama no parece darse por enterado y asume que las reglas han cambiado para los dueños del dinero, aunque al iniciar su gobierno lo primero que hizo fue rescatar al sector financiero con dinero público, profundizando en la mayoría de la población las consecuencias de la crisis que hoy pretende enfrentar y colocando al estado yanqui al borde la bancarrota.

Otra perla de su discurso fue presentar la retirada de Irak como un éxito que redundó en el fortalecimiento de su liderazgo en un mundo más seguro, en parte por el asesinato de Bin Laden. La realidad es que la guerra de Irak jugó un papel importante en la quiebra económica del país y en su desprestigio, no sólo en la región sino en el mundo entero. La guerra de Irak dejó en claro que los tiempos en que los Estados Unidos se presentaban como el policía del mundo han pasado y hoy se enfrenta a una realidad en la que su poder militar no le alcanza para someter a quien no comparta sus ideales.

Ya para terminar no podía dejar de insistir en señalar el carácter populista de su discurso cuando declara que “…la renovación del liderazgo estadounidense se puede sentir a través del mundo… Estados Unidos ha regresado.” Dime de que presumes y te diré que te falta.

jueves, 19 de enero de 2012

Congresos sin mayorías y derechos humanos en Oaxaca

Cuando se apoya la idea de que en México los congresos plurales, sin mayorías aplastantes, ‘divididos’ dirían algunos, son más productivos en contraste con los controlados por un solo partido o por el ejecutivo, no sólo se alude al hecho de que los congresos están para legislar sino también para conformar un espacio de representación plural, una caja de resonancia de las voces de la diversidad política, cuando menos. Para demostrar la hipótesis habría que comparar legislaturas con mayorías o sin ellas y analizar la cantidad de decretos y leyes promulgados pero también tomar en cuenta su conformación y su relación con el ejecutivo estatal.

La relación con el ejecutivo estatal aparece como un elemento de enorme importancia pues si éste controla al congreso, automáticamente se convierte en El legislador, inhibiendo el trabajo legislativo tanto en su productividad como en el objetivo de expresar la diversidad política. La que se expresa a través de decretos y leyes es la del gobernador del estado y su partido. El sentido común nos diría que esto sucede como consecuencia de un voto ciudadano que cree que las mayorías son más eficaces para gobernar y desconfía de los gobiernos divididos, de la diversidad.

En el México del siglo XXI es cada vez más común encontrarnos con legislaturas sin mayorías absolutas que confirman la idea inicial. Es el caso de la LXI Legislatura del estado de Oaxaca que está compuesta por tres partidos que comparten el poder: el PRI con 16, el PAN con 11 y el PRD-PT-Movimiento Ciudadano con 14. El ejecutivo local llegó al poder con la alianza entre el PAN y el PRD y tal vez por ello resulta difícil pensar que tenga un control absoluto sobre fuerzas tan disímbolas. A reserva de que la LXI Legislatura de Oaxaca termine para evaluarla con mayor detenimiento, el hecho de que esté ‘dividida’ ofrece un buen ejemplo para observarla como un espacio de pluralidad.

En este sentido, el pasado 13 de enero el Congreso de Oaxaca aprobó la Ley de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) que resulta ser la primera después de las reformas constitucionales en materia de DDHH recientes. De acuerdo con información periodística, “… la nueva Ley garantiza la ciudadanización de la Defensoría, toda vez que otorga facultades al Consejo Consultivo Ciudadano para ser un contrapeso real en el ejercicio de las funciones de quien encabece la institución y facultad a la misma para promover acciones de inconstitucionalidad contra leyes o disposiciones que contravengan los derechos humanos.” (http://www.noticiasnet.mx)

En fecha próxima se convocará a un proceso abierto y público para la designación del titular de la Defensoría la cual tendrá autonomía pero también contrapesos ya que no se manda sola. En estos tiempos caracterizados por la militarización sin freno de nuestras vidas y la impunidad creciente una demanda generalizada de la población es el respeto a los derechos. En la pugna por el mantenimiento de beneficios y privilegios algunos gobiernos estatales, no se diga el federal, se han dado a la tarea de legislar sin rubores para retroceder en materia de derechos humanos, por lo que resulta fundamental que la ciudadanía cuente con mecanismos e instituciones que le permitan contener las leyes reaccionarias e inconstitucionales.

Sin lanzar las campanas al vuelo con respecto al impacto de la ley de la Defensoría en la realidad es necesario apuntar que los congresos plurales parecen más abiertos a las demandas ciudadanas que los controlados por un partido. Habrá que pensar en eso cuando estemos en las urnas.

miércoles, 11 de enero de 2012

¿Para qué un año más para los gobiernos municipales en Veracruz?

La reciente reforma al párrafo primero del artículo 70 de la constitución política del estado de Veracruz, que amplía a cuatro años el periodo de funciones de los presidentes municipales a partir de 2014, es una muestra más de la decadencia y del cinismo de la clase política en el estado. En los próximos 14 años habrá elecciones en 12 con lo que crecerá el gasto de los órganos electorales -tanto del IEV como de los tribunales locales- pero además elevará el conflicto político y provocará que nuestros gobernantes y la ciudadanía estén en campaña permanente.

Por lo que toca al gasto, es imposible negar que aumentará ya que será necesario poner en operación a los órganos electorales locales y además proporcionar recursos a los partidos políticos para enfrentar los periodos de campaña. Seguramente los dueños de los medios de comunicación locales se frotan las manos al calcular los enormes recursos que llegarán a sus manos por concepto de propaganda política. Al mismo tiempo, el gasto del gobierno del estado y de los municipios sufrirán las consecuencias pues, como ya es una costumbre, ‘invertirán´’ en las campañas para fortalecer su posición política.

El conflicto político también crecerá ya que las elecciones municipales provocan enfrentamientos y rupturas entre la clase política y sus patrones, -las oligarquías locales encabezadas por empresarios y caciques- lo que aunado al clima de violencia que vivimos nos ponen frente a un escenario nada alentador. Será una oportunidad inmejorable para que el narcotráfico intervenga y se haga más fuerte apoyando a sus candidatos y además lavando dinero sin trabas.

Un elemento interesante que acarreará la reforma será que la dinámica electoral mantendrá a la población concentrada en los dimes y diretes de los aspirantes mientras que a los gobernantes les permitirá ocultar sus tropelías y corruptelas ya que los medios de comunicación le darán preferencia a las campañas. En este sentido la ciudadanía veracruzana tendrá que vivir en un clima de campaña electoral permanente lo que entorpecerá la discusión de los problemas relevantes para los municipios y sus comunidades. La política como espectáculo cobrará más fuerza, aumentando su desprestigio entre la ciudadanía.

El argumento esgrimido por los diputados que aprobaron la reforma se basan en la peregrina idea de que dándole más tiempo a las administraciones municipales redundará en mayores obras y mejores programas para los municipios pero el verdadero argumento es más simple: se trata de fortalecer al grupo en el poder en el corto plazo, garantizando la continuidad en el plano local y evitando que los procesos electorales concurrentes influyan en las elecciones para presidentes municipales. La reforma no está pensada para el largo plazo sino para el corto, que es el único plazo que les interesa a los políticos. Lo que pase fuera de su periodo no es asunto de ellos.

Y lo que pasará también es muy simple: mayor presión para el presupuesto estatal y local lo que se reflejará en el aumento de la deuda pública, de por sí ya fuera de control, por más que lo niegue el titular de Sefiplan; mayor intervención de los grupos de la delincuencia organizada en la política y aumento en los niveles de conflicto como consecuencia de las ‘guerras’ políticas que caracterizan este tipo de coyunturas. La reforma fue hecha para la clase política y la defensa de sus intereses a corto plazo, aunque nos traten de convencer con su cinismo habitual de lo contrario.

miércoles, 4 de enero de 2012

A qué viene Ratzinger a México

La próxima visita de Ratzinger a México en el mes de marzo difícilmente podrá ser sustraída del contexto electoral pero tiene además la intención de reforzar la presencia de la iglesia católica en la política nacional, difundiendo la idea de la libertad religiosa, la cual recientemente fue objeto de una reforma constitucional que provocó una polémica en al Congreso de la Unión y en la opinión pública.

El jefe del Vaticano llegará el 23 de marzo a León, Guanajuato y permanecerá en dicho estado hasta su salida con destino a la isla de Cuba. Será recibido por Felipe Calderón, quien seguramente le besará la mano para agradecerle la oportunidad de tomarse la foto y mejorar un poco su imagen pública, si es que esto es posible.

Al día siguiente, sábado 24, visitará a Calderón en la sede del gobierno del estado de Guanajuato para seguir con las genuflexiones de rigor y el domingo presidirá una misa masiva en el parque Bicentenario –a la que arribará en helicóptero para hacerlo más espectacular, literalmente caído del cielo- construido, por lo que se ve, con el objetivo de realizar actos religiosos masivos en un estado que se ha distinguido desde el siglo XIX por ser la cuna del fanatismo católico en nuestro país, aunque se enojen los poblanos.

Será imposible que los panistas no utilicen la visita para mejorar sus magras posibilidades de seguir en Los Pinos. Consciente de ello, Ratzinger no irá a estados en los que no gobierne el PAN, para evitar malos entendidos, y estará casi siempre acompañado por Calderón, por el gobernador Juan Oliva Posadas y por los más altos funcionarios católicos en México como Norberto Rivera y Juan Sandoval. La idea es que Ratzinger esté bien cobijado para evitar que le recuerden su alianza con Marcial Maciel y los Legionarios de Cristo, a la cual abjuró a medias cuando asumió la jefatura del Vaticano.

Pero en realidad, la visita está pensada para definir las acciones que reforzarán la alianza histórica entre el Vaticano y la derecha mexicana. Seguramente se concertarán líneas de acción para seguir influyendo en el Congreso de la Unión y diluir poco a poco la existencia del estado laico en México, enarbolando cínicamente la defensa de la libertad religiosa. Y digo cínicamente porque la libertad religiosa nunca ha sido una bandera católica sino todo lo contrario. La historia de México lo demuestra, primero con la intervención francesa, pagada en buena parte con dinero de la iglesia católica mexicana que entonces encabezaba Pelagio de Labastida y Dávalos, quien además fungió como miembro de la regencia del Segundo Imperio Mexicano, aunque luego se peleó con los franceses no por cuestiones de fe sino de dinero, faltaba más; y luego, ya en el siglo XX, cuando la curia mexicana alentó la rebelión cristera, con el beneplácito del Vaticano, para mantener sus privilegios políticos sin importarle el alto costo humano y atizando el fanatismo religioso que se define precisamente por su intolerancia a otros credos.

Por eso resulta un buen ejemplo de cinismo que en estos días Ratzinger y la derecha mexicana se envuelvan en la bandera de la libertad religiosa -que no es más que un pretexto para acabar con ella- cuando históricamente han sido sus acérrimos enemigos. Dicho lo anterior, podremos entonces comprender mejor a que viene Ratzinger a estas tierras.

martes, 27 de diciembre de 2011

La invasión militar de EU a México se profundiza

En un texto publicado recientemente en el portal de la Agencia Latinoamericana de la Información, Raúl Zibechi atinadamente analiza los cambios en la estrategia militar de los Estados Unidos, los cuales se caracterizan por el desplazamiento de su atención desde el medio oriente hacia el continente asiático. Con el objetivo de seguir dominando el mundo (o imaginar ilusamente que lo pueden seguir dominando), Obama y sus patrones han asumido públicamente que la verdadera amenaza viene de China, con lo que la guerra contra el terror perderá fuerza poco a poco para que el Pentágono se pueda concentrar en contener al gigante asiático. Las consecuencias para América Latina son evidentes. “Si el objetivo de Estados Unidos frente a China consiste en “poner de rodillas a su economía, mediante el bloqueo de sus vías de suministro de energía”, esa política -que no es nueva- es de hecho un anuncio para el resto del mundo.” Y en particular, agregaríamos, para países con grandes reservas petroleras, como México.

Frente a la posibilidad de un conflicto armado, la plutocracia yanqui ha empezado por fortalecer su presencia militar al sur del Río Bravo con el Plan Colombia y el Plan Mérida que, con el pretexto del combate al narcotráfico, ha profundizado el control de los ejércitos de Colombia y México sin intentar ocultarlo. Es el caso de la reciente incursión de militares estadounidenses al cuartel militar ubicado en Matamoros, Tamaulipas, en la frontera norte de México. Fuertemente escoltados, por el ejército mexicano, armados y vistiendo su uniforme, los oficiales yanquis ingresaron a territorio nacional para sostener una reunión con altos mandos del ejército mexicano mientras un helicóptero violaba el espacio aéreo mexicano para reforzar la vigilancia.

Este hecho podría parecer una operación de rutina pero resulta muy ilustrativo de los niveles de intervención estadounidense en la política doméstica de México, la cual poco a poco se va mostrando con mayor confianza y de manera pública, como para que la población se vaya acostumbrando a ver militares extranjeros en suelo mexicano. ¿Qué necesidad de realizar un operativo de esa naturaleza para entrevistarse con sus pares mexicanos? Lo podrían haber hecho con mayor discreción. Pero no, pues de lo que se trata es de sondear las reacciones de la sociedad para una eventual invasión más en forma.

Y es que cualquiera sabe que la presencia de la inteligencia yanqui en México ha crecido a pasos agigantados a partir de la firma del Plan Mérida, en la que no sólo se pactó una ayuda económica para enfrentar el narcotráfico sino el apoyo logístico del Pentágono para someter a los mandos militares mexicanos, empezando por su Comandante en jefe, Felipe Calderón, a los objetivos geopolíticos de los plutócratas de Washington.

La reconfiguración del sistema mundo tiene y tendrá enormes consecuencias para los países de todo el mundo pero sobre todo para los que han integrado tradicionalmente la esfera de influencia estratégica para los Estados Unidos. El entreguismo y corrupción del gobierno de México han facilitado enormemente las cosas para la plutocracia yanqui que, en un escenario diferente, enfrentaría una gran oposición por parte de la sociedad mexicana. La reciente ‘invasión’ de mandos militares estadounidenses a Matamoros no es más que la punta del iceberg del sometimiento progresivo del estado mexicano y sus dueños a los designios y aspiraciones de nuestros otrora vecinos distantes pues ahora no sólo están más cerca sino en el corazón mismo de las instituciones nacionales.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Ayotzinapa y la militarización en México

Las movilizaciones estudiantiles en Latinoamérica han sacudido a la opinión pública y han logrado visibilizar la problemática provocada por la privatización de la educación. En Chile y Colombia, el movimiento estudiantil ha cobrado fuerza y simpatía de cara a la población al grado de que Camila Vallejo supera al presidente chileno en popularidad y en Colombia los jóvenes lograron desarticular una propuesta de reforma educativa promovida por el presidente Santos con la intención de iniciar poco a poco la privatización de la enseñanza.

En este contexto, las movilizaciones de los estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, se inscriben plenamente en esta ola de protestas, provocando una reacción violenta por parte de las autoridades locales y federales que dejó un saldo trágico y que demostró, una vez más, que la militarización del país ha generado un clima de represión y satanización de los movimientos sociales.

Las demandas principales de los estudiantes normalistas que bloquearon la carretera en Chilpancingo son: ampliación de la matrícula, profesores de carrera o aumento de la plantilla de profesores y audiencia con Ángel Aguirre, gobernador del estado de Guerrero. Las dos primeras resumen claramente las necesidades más urgentes para los estudiantes. Por un lado y frente a la paulatina desaparición de las normales rurales en México (llegaron a ser 36 y hoy sólo funcionan 16) llevada a cabo por las autoridades educativas, las posibilidades de que los hijos de los campesinos puedan tener acceso a la educación media y superior se han reducido brutalmente. Es por ello que los estudiantes normalistas exijan ampliar la cantidad de estudiantes matriculados. Por el otro, la demanda de ofrecer mejores condiciones laborales para los profesores o de ampliar su número aparece como un antídoto a la estrategia gubernamental de asfixiar a las normales rurales contratando profesores por horas y sobrecargándolos de trabajo.

Dada la naturaleza de las demandas, la reacción de las autoridades estatales resulta a todas luces desproporcionada y muy sintomática de la manera en que los gobiernos pretenden resolver las demandas sociales. En lugar de privilegiar el diálogo y la negociación a partir del reconocimiento de los derechos, el gobernador y sus representantes optaron por la represión y la mentira, echando mano de fuerzas policiales dedicadas al combate al narcotráfico. La renuncia de algunos de sus colaboradores -después de haber intentado a través de los medios de comunicación de responsabilizar a los estudiantes por los hechos- no pretende cambiar la dinámica represiva sino salvar la cabeza del gobernador, que de haber hecho su trabajo recibiendo en audiencia a los representantes estudiantiles no estaría ahora en el centro del huracán.

La muerte de Jorge Alexis Herrera Pino, Gabriel Echeverría de Jesús y Édgar David Espíritu es entonces responsabilidad exclusiva del gobernador Aguirre quien, a pesar de contar con el apoyo del gobierno federal y de fracciones de la ‘izquierda’ partidista, tendrá que hacer frente a las movilizaciones estudiantiles que seguramente se radicalizarán y cobrarán un nuevo impulso. Los estudiantes normalistas cuentan con una larga tradición de lucha por lo que no se van a replegar fácilmente. A las demandas originales se habrán de agregar la detención de los responsables de los asesinatos y el esclarecimiento de los hechos. Así, un conflicto que defendía intereses predominantemente estudiantiles se ha convertido, gracias a la torpeza y soberbia gubernamental, en un conflicto político que puede detonar protestas en otros lugares del país. La militarización en México está empezando a rendir sus podridos frutos.